Partido Socialista Argentino              por el Frente Popular

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Buenos Aires- Primera Edición: 1º de Mayo 2007 

 

 
¿TRENES o AUTOMOTORES?
El  Ferrocarril Belgrano
La producción de automóviles
y las Autopartes
Industria nacional o Armadurías
Julio 2011

                Los diarios de la primera semana de Julio informaron sobre la licitación para el Ferrocarril Belgrano Cargas y la situación “record” de producción de automóviles.
                A fines de Junio se informo de la licitación que fue adelantada en Mayo por la Presidenta, para la recuperación del Belgrano Cargas consistente en la construcción de vías, adquisición de locomotoras, construcción de puentes y obras civiles. Es una buena medida siempre que se realice en forma transparente, sin sobreprecios y con la debida auditoría, teniendo en cuenta que fue siempre el modus operandi de la corrupción entre el Estado, la empresa privada y en casos específicos, ciertos dirigentes sindicales.
                El Belgrano transportó 5,2 millones de toneladas en 1970; 4 millones en el 88, 1 millón en el ’93 y 0,7 millones en el 2006. Hoy no alcanza el millón. El Belgrano Cargas llegó a mover entre 20 y 25% de la carga del sistema ferroviario argentino, ahora mueve el 5%.
                Según la estrategia que se planifique es la inversión que hay que realizar en vías, locomotoras y vagones de carga.  De ahí que las inversiones totales para llegar en el mediano plazo a transportar 10 millones de toneladas actuales, oscila en los US$ 6.000 millones.
                La licitación que acaba de abrirse contempla además de una inversión directa del estado, créditos de la Corporación Andina y del Banco Mundial.
                Es una buena medida del gobierno que recibió esta línea en estado desastroso. Recuérdese que fue privatizada por Menem-Cavallo y actualmente está en manos de del grupo Macri, de la Unión Ferroviaria (sospechada de corrupción por la tercerización de obras) y una participación de la estatal china.
                Habría que conocer los pliegos de licitaciones para saber si se harán compras en China, España u otro país de vagones y otros equipos –usados- que podemos fabricar en el país.
                La cuestión más de fondo radica en que semejante inversión (en parte de crédito que tendremos que pagar todos)  esté destinada a un Ferrocarril que era del Estado y que fue rematado por Menem-Cavallo durante la Fiesta del 1 x 1.  De manera tal que la inversión que se realice no vaya a beneficiar a los concesionarios del ferrocarril.
                En realidad, debería haber una política de Estado, con participación del Gobierno y del Congreso que decida un Plan de reconstrucción ferroviaria tanto para carga como para pasajeros en las líneas troncales que se transforme en la “locomotora” de la reconstrucción  industrial de la Argentina.

Automóviles y camiones
                Sin embargo la “locomotora” de la industria en la Argentina actual es el automóvil y el camión, lo que es toda una ironía. La industria automotriz  debería haber generado  un salto cualitativo para la recuperación industrial en sectores de máquinas herramientas, fundición, metalmecánica, electromecánica, etc. si realmente se fabricaran aquí por lo menos el 70% de los automóviles y camiones, pero resulta que no es así.
                No es responsabilidad del gobierno actual sino de la política de Menem-Cavallo que autorizó a producir aquí hasta con el 70% de partes importadas. Pero  aún rige  la misma autorización.
                Las Terminales automotrices están preparándose para descorchar champagne antes de fin de año de acuerdo a los pronósticos de producir casi 900.000 unidades a lo largo del año. Por su parte el gobierno festejó el aumento de la recaudación impositiva por Ganancias de estas grandes empresas en el mes de Junio.
                En el 2010 con 700.000 vehículos producidos, el déficit comercial de autopartes fue de casi US$ 7.000 millones, y ascendería a 7.800 este año. ¿Porqué? Porque no se modificó la cantidad de autopartes locales por vehículo. Los automóviles, las pick ups y los camiones “argentinos” tienen un 77% de autopartes importadas, según la AFAC (Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes)  que agrupa a 170 empresas autopartistas, quien ratificó que la integración local en los vehículos argentinos no llega al 25%.
                Las Terminales se han transformado en gigantescas armadurías y el déficit comercial de autopartes crecerá proporcionalmente al aumento de unidades producidas.
                Según la AFAC el porcentaje de integración actual es en promedio el 23% de partes nacionales contra 77% de autopartes de origen externo.
                El gobierno tendría la sana intención de que se llegue a alcanzar una participación promedio del 30% de autopartes fabricadas en el país desde las Terminales armadoras locales. Pero lamentablemente los que deciden son precisamente las Terminales, europeas, japonesas, o de EE.UU. que manejan el negocio.
                El Fondo del Bicentenario ha lanzado proyectos dirigidos a desarrollar inversiones en autopartes y habría 12 proyectos ya aprobados entre ellos uno australiano (Magna) y otro italiano (Daytech).
                Una de las medidas que adoptaron los Ministerios de Economía y de Industrias es exigir a las terminales que cierren balances favorables y la medida consiste en que las empresas actúen como traders para exportar productos agroindustriales. De esta manera dichas empresas deberán adquirir en el país productos agroindustriales (que ahora exportan otros traders) para convertirse en exportadores y así equilibrar sus balances con relación a las autopartes importadas.
                También los importadores de autos de alta gama, que son un puñado, podrán importar más autos si muestran un balance exportador de productos agroindustriales que ellos –obviamente- no producen.
                Habrá que ver si estas singulares y originales  medidas dan resultado.
                Y no hay que olvidar la contaminación ambiental por CO2 que producen los automóviles y camiones 50 veces más alto que los ferrocarriles, que en grandes líneas debería ser electrificado. Actualmente circulan por las rutas y caminos del país cerca de 1.500.000 vehículos de carga y el problema se agudiza año a año al carecer el Estado  de una vigorosa política industrial para recuperar el tren.
               
Lo que vendrá
                Lo que es altamente incierto es el camino que tomarán a partir de Octubre cuando sea consolidado  el Gobierno.
                No hemos tenido ni un solo indicio de las políticas que implicarían lo que  distintos sectores oficiales han denominado como “profundización del modelo”.
                La táctica del gobierno ha sido siempre el de guardar silencio hasta anunciar las medidas.
                Las incógnitas del la profundización o renovación del Modelo  (que se basa  en el superavit comercial y fiscal para el asistencialismo social y los subsidios a la energía y otros sectores económicos)  se refieren a las  asignaturas pendientes en diversos frentes.
                La reindustrialización por ejemplo, objetivo enunciado en el 2003 es quizás la  deuda principal de gobierno de estos últimos 8 años.
                El proyecto de nuevas autovías o autopistas  por ende más camiones y automóviles a expensas del Ferrocarril, está en las gateras del Congreso, lo que agravaría más la dependencia del camión y el transporte de pasajeros.
                La falta de una política de Tierras para 100.000 productores “familiares” es una vieja carencia del movimiento político de ese gobierno que se ha reducido a recaudar parte de la renta agraria de la base de la producción dejando en manos de las multinacionales el negocio de la exportación.  El ministro de Agricultura había dicho que el gobierno promueve a capitalistas nacionales en el negocio “a expensas” de las multinacionales.
                La concentración económica en la Argentina se ha agravado y agudizado en los últimos 10 años y cada vez las inversiones en el área Metropolitana (10 millones de habitantes) es más alta a expensas de obras de transformación que requiere el enorme espacio territorial del “Interior”.
                Particularmente en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense el costo que requiere la seguridad, la vivienda, la salud, el transporte  y el asistencialismo por vía de subsidios, es un ancla que impide el desarrollo armónico, federal y productivo del resto del país.
                El gobierno no carece de buenas intenciones en el objetivo de generar valor agregado a la exportación argentina para dejar de ser un país “agroexportador”. Exportar con valor agregado y manufacturas de origen industriales una vieja demanda, diríamos ya, centenaria.
                La disponibilidad de fondos para auxiliar, ayudar y subsidiar a los sectores sociales que viven en la pobreza como consecuencia del desempleo y la desindustrialización de décadas anteriores, es cada año menor.  El problema es que la misma no es una política sustentable en el tiempo. Como no lo es aumentar la plantilla de empleados del Estado que es considerablemente alto.
                Es de esperar que se cambie el modelo estático de la llamada inclusión social por el de la inclusión territorial para los miles de desheredados de la tierra y la verdadera inclusión social de los trabajadores de las ciudades que consiste en crear trabajo genuino, fundamentalmente industrial.