Partido Socialista Argentino              por el Frente Popular

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Buenos Aires- Primera Edición: 1º de Mayo 2007 

 

 

LA CLASE OBRERA
Los trabajadores argentinos, el Gobierno y el Poder
Octubre 2011

            Cuando el Secretario General de la CGT convocó al Acto del 1° de Mayo, este año, llamó a los trabajadores con una consigna clasista:  “la dignidad de los trabajadores depende de la fuerza de sus organizaciones”.
            En el recordado acto en River de apoyo al Gobierno, en vida de Kirchner el Secretario de la CGT  planteó que aspiraban a que un trabajador llegue algún día a ser presidente de los argentinos. En aquella oportunidad la señora Presidenta respondió que ella trabajaba (como empleada) desde los 18 años confundiendo la categoría de clase con la de cualquiera que trabaja en algo (empresario, banquero, abogado, médico, comerciante, etc.). Desde esa concepción, además de trabajar como  Presidenta, hoy “trabaja” como rentista según su declaración patrimonial.
            El  Secretario General de la CGT expresa espontáneamente algunas definiciones clasistas en su gestión, a lo que la señora Presidenta responde con el calificativo de intereses Corporativos, asimilando la organización de los trabajadores con la de las corporaciones industriales, comerciales, exportadoras, bancarias, etc.
            Por eso se está articulando un movimiento de desplazamiento del actual Secretario de la CGT de parte de los dirigentes del sector peronista “tradicional” que hoy se viste con la camiseta “kirchnerista”. Entre ellos figuran los grandes burócratas devenidos en empresarios millonarios como Lezcano de Luz y Fuerza y muchos de los conocidos de siempre.
            Nosotros como socialistas rescatamos las actitudes clasistas de muchos dirigentes sindicales peronistas y sobre todo de aquellos que son verdaderos representantes de sus compañeros de clase.
            El actual Secretario dijo frente al ex presidente Kirchner y a Cristina Fernández que el movimiento obrero y la CGT eran consecuentes en la defensa de este gobierno, pero agregó que no eran obsecuentes.  La definición ponía un límite a la dirección verticalista del Gobierno, lo que fue ratificado más tarde cuando el Secretario de la CGT dijo que no era la Presidenta sino los trabajadores quienes pueden poner y sacar los dirigentes de sus organizaciones. Y frente a la amenaza indirecta de quitar el control de las Obras Sociales a los Sindicatos, afirmó que en ese caso, lucharán por su defensa.
            Existe una generalizada repulsa tanto en sectores del Gobierno como en la oposición, basada en el poder alcanzado por el Sindicato que dirige Moyano y su hijo. ¿Nadie se percata acaso que circulan 500.000 camiones saturando la infraestructura de autopistas y rutas, debido a la destrucción del ferrocarril? Hoy solo el 5% de la carga es transportada por el ferrocarril. Hasta el advenimiento del menemismo era del 80%.
            Cualquiera que sea el titular del Sindicato de Camioneros será poderoso mientras no se reconstruya el ferrocarril.
            El Movimiento sindical organizado en la Argentina es una conquista centenaria de los trabajadores argentinos, nacida en las luchas de comienzos del siglo XX, y tuvo su fragua y fortaleza en largas luchas por los derechos de su clase, desde aquellas históricas jornadas de lucha por las 8 horas.
            El rol de la clase trabajadora en el nacimiento del movimiento peronista en 1945, se galvanizó en el primer gobierno del General Perón y consolidó posteriormente con la conquista de leyes y su defensa en los años difíciles de la reacción y la dictadura.
            Los socialistas somos sin embargo críticos de la transformación burocrática de centenares de dirigentes sindicales, de su enriquecimiento durante el menemismo  y de la complicidad de muchos con la dictadura salvaje que padecimos, mientras miles de obreros luchaban contra ella. Centenares de trabajadores fueron “desaparecidos” durante el período trágico de la dictadura militar.
            Como socialistas luchamos en el Cordobazo y en centenares de luchas obreras sin los dirigentes a la cabeza y protagonizamos luchas exitosas por la Recuperación de Sindicatos  que luego, durante la Dictadura, volvieron a manos de tradicionales burócratas sindicales.

Ferroviarios
            El 6 de Octubre la Unión Ferroviaria publicó en los diarios una página en celebración de su aniversario 89 destacando su decisión de luchar por la causa Nacional y popular,  y profundizar el actual modelo del Gobierno nacional.
            Señalan que están decididos a reconstruir los ferrocarriles, poniendo nuestra experiencia al servicio del proyecto de modernización que hoy lidera el Estado.”
            Han pasado ocho años de este gobierno y 13 desde el fin del menemismo y poco y nada se ha hecho desde entonces para reconstruir los ferrocarriles destruidos por el gobierno Menem-Cavallo (“ramal que para, ramal que cierra”). Junto con la entrega menemista del petróleo y el gas de YPF, el abandono del sistema ferroviario son quizás, las principales deudas que tiene este gobierno para con el país y recién en el año 2010 derivó algunos fondos para el FFCC Belgrano, también privatizado por el menemismo, donde la U.F. es socia del grupo Macri en su control.
            Lamentablemente no ha sido la Unión Ferroviaria quien ha estado a la cabeza de la lucha por la reconstrucción ferroviaria a lo largo de más de dos décadas. Hoy, la U.F. está implicada en negocios fraudulentos con el sistema de tercerización al servicio de las empresas privadas que reciben millonarios  subsidios, como se demostró con la represión y muerte del joven Ferreyra.
            Hoy, la prisión preventiva del  Secretario General de la U.F. y otros dirigentes, son la expresión más evidente de su complicidad con los negocios de “mantenimiento” del un sistema ferroviario obsoleto en gran parte del sistema que aún corre por las vías residuales.
            La crisis de los ferrocarriles argentinos es quizás la expresión más palpable de la destrucción de la industria nacional que se desarrolló al impulso del ferrocarril y que se cobra víctimas inocentes ante el descalabro del sistema ferroviario.
            Lamentablemente, el gobierno nacional no ha tenido la lucidez suficiente para comprender que la reconstrucción ferroviaria, podría haberse convertido en la “locomotora” de la reconstrucción industrial argentina, modernizando la que teníamos hasta fines de los años ’80. A cambio, hoy enarbola como un mérito de su modelo, la producción de automóviles que se arman en el país con el 70% de las partes y autopiezas importadas.
            Quizás el “ejemplo” de la dirección actual de la Unión Ferroviaria sea la muestra de una dirigencia sindical que abandona sus intereses de clase y se transforma en auxiliar de negocios que manejan las empresas concesionarias del Ferrocarril.
            La lucha por la dirección dela CGT expresa una pugna entre diferentes sectores que, a pesar de pertenecer al denominador común de peronistas, representan diferentes intereses de clase, que aún bajo la cobertura de un gobierno nacional también peronista, no excluye la verdadera misión de la clase obrera  de lograr su emancipación social y luchar por la liberación nacional de nuestro país.
El gobierno nacional  ha tratado también de complicar al Secretario de la CGT con el famoso exhorto suizo sobre su presunta complicidad con un depósito de la empresa Covelia en un banco suizo.
                No es extraño tampoco que gran parte de la dirigencia sindical sea desplazada de posiciones de poder político mientras ha posicionado a cientos de “dirigentes” jóvenes de las Agrupaciones Camporistas a cargos de gobierno. La vieja división de los ’70 se expresa también hoy en el seno del peronismo.
                Es parte de una lucha permanente por el Poder en el Estado, que pasa por el gobierno, las corporaciones económicas, la Justicia y el movimiento obrero organizado.
                El Gobierno basa su poder en las atribuciones que le otorga al Poder Ejecutivo  una Constitución heredera del liberalismo, unitaria, que convierte en dependientes a provincias pobres y relega al Congreso a un plano secundario.
                Como socialistas argentinos apoyamos las luchas  del movimiento obrero organizado por la defensa absoluta de las conquistas sociales y económicas logradas, y por la defensa del salario que debe cubrir las necesidades totales de los trabajadores y su familia. Pero también luchamos por recuperar la dirección de aquellos sindicatos en poder de la burocracia sindical/empresaria, para los intereses de clase.
                Es una lucha prolongada hasta lograr el  pleno empleo que es la única garantía de inclusión social, la nacionalización de los principales recursos de la Nación argentina, y de los principales resortes de la economía nacional: energía, comercio exterior, la supremacía de la banca estatal, la salud y la educación pública.-