Partido Socialista Argentino              por el Frente Popular

recuperacion Socialista

Buenos Aires- Primera Edición: 1º de Mayo 2007 

 

ECONOMIA, ELECCIONES Y DESPUES
Junio 2011

                A cinco meses de la realización de las elecciones generales el panorama nacional tiene algunas certezas: la  inevitable candidatura de la Presidenta a un segundo mandato,  su segura reelección y la vigencia y continuidad de los principales parámetros económicos.
            Si bien el proceso electoral dentro del Frente que encabeza la Presidenta atraviesa algunas turbulencias internas que se expresan entre el movimiento obrero y los grupos que se expresan en la tendencia de La Cámpora, por mayores cuotas de poder político y  sustento económico, lo más probable es que “la sangre no llegue al río” y dicho Frente se imponga. Además del  aporte de las “colectoras” forma parte del entramado electoral de sectores críticos pero comprometidos con el Modelo actual.
            Por otra parte, el mosaico político de la Oposición no alcanza a formar una alternativa de peso capaz de llegar a un balotaje. Ni la campaña del grupo Clarín y otros multimedios golpeando al gobierno con los procesos por corrupción como el caso Jaime y últimamente el escandaloso caso de Shocklender, alcanzarían a debilitar las posibilidades de la reelección de la Presidenta.
            Desde el punto de vista económico, el panorama internacional sigue y seguirá siendo favorable al modelo productivo exportador iniciado en el año 2002 potenciado por la soja y profundizado hasta la fecha, teniendo en cuenta también la “crisis del hambre” internacional que develaron las rebeliones en el Medio Oriente. Y los precios de los commodities siguen en ascenso, agravado por la disputa por la tierra para la producción de biocombustibles.  
           
            Considerando entonces un escenario de superavit comercial y fiscal al menos por dos años y continuidad del actual modelo de gobierno en los cuatro años venideros, se puede prever la emergencia de luchas al interior del frente gobernante, más allá de la defensa y consolidación del modelo que demanda la Presidenta, por  la profundización del mismo que han expresado referentes como el Ministro de Economía y de Agricultura entre otros. Los eventuales cambios de gabinete darán la pauta de ese debate.
           
La economía
            En ese marco institucional de gobierno nacional donde los distintos Ministerios expresan parcelas del Poder y las relaciones con el poder sindical y los gobiernos provinciales que también pujan por sus economías, se procesarán las disputas de las corrientes que conforman al nuevo Frente que debe sustentar al Modelo iniciado por Kirchner y continuado por Cristina.
            Teniendo en cuenta las “vigas maestras” del modelo económico en curso, resulta de fundamental importancia analizar los principales parámetros económicos que permitan visualizar lo que vendrá en los años que le resta gobernar al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
            Veamos.
            El conflicto comercial con Brasil tiene una mayor profundidad que el que marcan las diferencias superficiales del intercambio comercial.
            Por el lado argentino el déficit comercial con nuestro poderoso vecino indica que el rubro autopartes fue el causante de U$S 2.700 millones en el 2010 y en los primeros 4 meses de este año alcanzó a U$S 1.329 millones. También aumentó el déficit con China y con el NAFTA.
            La decisión del gobierno de implantar las licencias no automáticas como freno al déficit es solo una medida coyuntural que puede ser levantada en la medida de la entrada de divisas en los meses de mayor ingreso.
            Pero la cuestión no es coyuntural sino de fondo.
            La base económica de Brasil supera a la de nuestro país por el mayor desarrollo industrial. No es necesario extenderse en el tema: nosotros le compramos 20 aviones de pasajeros a Brasil y el grueso de nuestras importaciones son autopartes. Que Brasil a su vez es en gran parte dependiente de Alemania y Estados Unidos en tecnología industrial, es otro tema. Brasil también está teniendo problemas en su comercio exterior: es un gigantesco exportador de soja, mineral de hierro y jugo de naranja (de mil millones de dólares anuales) pero ya sabemos que en el partido de commodities versus industria, ganan los países industrializados del “primer mundo”.
            Es también la situación de nuestro país hoy, que no es responsabilidad de este gobierno sino que industrialmente recibió un país destruido  por el modelo Menem-Cavallo; lo que se critica es la lentitud en asumir esa realidad y comenzar el camino inverso. Después de 8 años  el gobierno debería asumir su retraso en reindustrializar el país. (El presidente del INTI J. Martínez lo ha marcado).
            El sistema ferroviario es un ejemplo de nuestro profundo atraso industrial. Su reconstrucción debería ser una política de Estado.
            En lo que respecta a la divisa de intercambio con Brasil sigue siendo el dólar a pesar que se había acordado un intercambio basado en las monedas nacionales.
            El tipo de cambio es un problema superestructural que no se resuelve con ecuaciones financieras. La cuestión radica en la estructura de la producción, en la dependencia tecnológica y en la deuda externa.
            La industria automotriz y la producción sojera han traccionado el crecimiento del PBI en los últimos años; particularmente la industria automotriz en el 2010 y lo que va de este año.
            Del total de la producción automotriz más del 50% se exporta a Brasil, pero los automóviles (como los camiones y la maquinaria agrícola pesada) se arman en el país con un (hasta) 70% de autopartes importadas. Traemos autopartes, las ensamblamos y las reenviamos a Brasil. Por cada auto que se produce en la Argentina se genera un aumento en la importación de autopartes.
            ¿A quien beneficia más este sistema?  A las terminales automotrices cuyas casas matrices están en los Estados Unidos (Ford, General Motors), francesas (Peugeot, Citroen), Alemanas (V W), Mercedes Benz) italianas (FIAT), japonesas (Toyota y  ahora Honda), etc. También en la importación, record en el 2010 de los modelos BMW, Porsche, KIA, Mercedes Benz, etc. etc.
            ¿Quiénes planifican la producción para Brasil y Argentina, sus modelos y sus partes? Las casas matrices de sus respectivos países.
            La industria automotriz europea es un Holding internacional que planifica su producción. La Fiat tiene casi toda su producción en el extranjero no en Italia. Alemania, que absorbió  fábricas como la Checa Skoda produce también en varios países de la misma forma que en el nuestro.
            Las partes como cajas de cambio u otras se producen aquí con menores costos y luego se reexportan a sus fábricas en Francia o Alemania (Peugeot  o VW).
            No existe un Auto Nacional, o modelos nacionales sino adaptaciones al mercado argentino. Al no existir una fábrica nacional de automotores como había –con las limitaciones de entonces- la dependencia tecnológica actual impediría hacerlo; pero lo que si es posible es comenzar a reinvertir el signo de la dependencia en autopartes y elaborar una política progresiva de sustitución de importaciones, fabricando aquí la mayor proporción posible de autopartes nacionales para la industria instalada. Como lo imaginó la Presidente en un acto en la planta General Motor hace tres años.
            En otros sectores de la industria como es la maquinaria agrícola, que recibe el impacto directo de la ampliación productiva favorecida por altos  precios internacionales, las empresas extranjeras que ensamblan sus equipos en el país, han planificado ya aumentos en la producción local. Es un proceso similar al de las automotrices con mayor o menor dependencia según se trate de las distintas maquinarias. También las fábricas locales tienen un espacio para su crecimiento a partir de su asociación para la importación de equipos y partes para la integración local.
            La industria textil también sufre las consecuencias de la importación de China en algunas líneas de tejidos y en otras se ha denunciado el dumping por el bajo costo del producto chino.
           
            El panorama es similar en otros sectores como el electrónico pero se trata de una industria en la que no tenemos la posibilidad inmediata de producir aquí los componentes que vienen de China, Indonesia y otras factorías extranjeras, y no nos queda otra  posibilidad en lo inmediato que ensamblar.

            En el mediano plazo no se podrá cambiar si el gobierno tuviera esa intención. Las políticas se reducirán a la aplicación de medidas transitorias, como es la de licencias de importación no automáticas que ha traído entre otras consecuencias la réplica china de bajar la importación de aceite de soja. Que por otra parte está tratando de sustituirla como se demuestra por la construcción de nuevas procesadoras de poroto de soja.
            La estrategia china es la soberanía alimentaria y la autosuficiencia. Produjo en 2010 543 millones de toneladas de granos  (arroz, trigo, maíz, oleaginosas y tubérculos) ; es autosuficiente en un 95% en esos granos y del total de la importación el 30% es poroto de soja y algodón.
            Si China tuviera problemas agroclimáticos y perdiera el 10% de sus cosechas de granos, tendría que salir a importar 50 millones de toneladas. Pero Argentina no puede sentarse a esperar que ese se produzca. China vuelve a comprar aceite de soja pero irá disminuyendo esa importación a medida que muela más en su propio territorio.
            Mientras tanto el gobierno procura exportar productos con valor agregado y aún intenta exportar agroindustria como aceite de oliva, lácteos, vinos o alimentos para mascotas, pero los números son de poca importancia.
            Una mayor diversidad agrícola (más maíz, trigo, algodón, etc.) permitiría ampliar y sustentar en el mediano y largo plazo, una agricultura más diversificada y permitiría la rotación de cultivos para frenar la pérdida de fertilidad de los suelos. También debería acelerar la reconstrucción del stock ganadero para volver al mercado de exportación de carnes que es dominado por Brasil (produce 9,8 millones de toneladas y exporta 1.800.000) y Estados Unidos así como la producción de leche.
            Todo hace prever que para la continuidad del Modelo el gobierno deberá profundizar su política de aumentar el superavit comercial y continuar tomando medidas para ampliar el superavit fiscal, aumentar la exportación de todos los rubros.

            El otro flanco débil es el sector financiero donde la fuga de divisas se mantiene inalterable, más allá de la seguridad que brindan las reservas: los pagos de servicios de la deuda y el giro de utilidades siguen en aumento teniendo en cuenta el alto grado de extranjerización de los principales medios de producción y comercialización: alimentos, servicios, comunicaciones, artículos químicos de limpieza, farmacéuticos, agroquímicos y otros que están en su mayor parte en manos de empresas extranjeras (como Proctel & Gamble, Johnson, Unilever, Danone, Nestlé, Walmart, Carrefour, Cencosud, Nidera, Glencore, Cargill, Monsanto, Bunge, Philips, IBM, Monsanto, Bayer, etc. etc.).
            Los números de la fuga de capitales es elocuente de la dependencia argentina: desde fines de 2007 hasta el 2011 ingresaron al país US$ 64.000 millones y se fueron del país en el mismo período US$ 61.000 millones.
            En el primer cuatrimestre serían US$ 5.300 millones la fuga de capitales y podrían llegar a US$ 16.000 millones a fin de año.
            Se podrán discutir estos montos; el Banco Central ha estimado en US$ 3.676 millones la fuga en el primer trimestre, pero la preocupación del gobierno es evidente como surge de las medidas que ha tomado.
            Pero el país tiene aún reservas importantes en el Banco Central y tiene además la caja de la ANSES para cerrar su balance de gastos. Las reservas bajaron por los pagos de los Bonos atados al PBI (que es un canal de fuga de divisas) y en agosto del 2010 vencen los Boden; hasta entonces se estima que el gobierno deberá deshacerse de US$ 10.000 millones de sus reservas.
             
            En el frente interno la deuda interna se agranda y los recursos anuales se angostan. No puede pagar más de 20.000 ajustes de jubilación por año, mientras que el número de jubilados que esperan su reajuste suman más de 400.000. La Corte Suprema acaba de pedir al Gobierno se informe sobre los montos de la deuda y los recursos existentes para saldarlos.
            El Gobierno vetó la ley del 82% móvil sosteniendo que de pagarse, quebraría el Estado.
            De hecho es más importante el gasto que se hace en publicidad oficial y en el Fútbol para Todos que para el ajuste a jubilados. Los gastos del Estado han crecido notablemente.

 

            ¿En qué rubros de la política económica podrá intervenir el gobierno para lograr una mayor independencia nacional?
            En materia de exportación agrícola podría esperarse una mayor participación de empresas nacionales como ha manifestado el ministro Dominguez al decir que el gobierno promueve la participación de capitalistas nacionales en ese negocio. Parece improbable la reconstrucción de una Junta Nacional de Granos porque tampoco la Oposición política ha manifestado la intención de apoyar una medida de esa naturaleza, al menos hasta el presente.
            En materia de energía la participación de capitalistas nacionales en YPF Repsol busca que la empresa mejore la inversión en la exploración. El descubrimiento de una nueva reserva de petróleo de gran importancia en la cuenca neuquina augura una mayor producción en el mediano plazo. Pero el resto del manejo petrolero sigue en manos externas. La participación de China reemplazando a la British Petroleum no cambia nada en beneficio del país, ni una mejoría en otros campos del comercio bilateral con China.
            Argentina continuará perdiendo el negocio del petróleo y sin beneficio para el mercado interno donde el precio de las naftas iguala al de los Estados Unidos, cuando el costo de extraer el petróleo en nuestro país es menor que en otros países petroleros.
            También aumenta la importación de gas y gasoil para cubrir el déficit en esos rubros.
            El déficit energético nacional es uno de los problemas más serios que debe afrontar el gobierno. El otro, es su falta de política de tierras para que más de 100.000 agricultores familiares, minifundistas y pequeños productores, puedan evolucionar y volcar su producción al mercado interno y la exportación. Como sabemos, la ausencia del Estado en el comercio exterior deja en manos de las multinacionales lo principal del negocio agrícola argentino.
            La política de subsidios y asistencialismo social continuará sin duda siendo el principal destino de la distribución para lo que se denomina inclusión social. La inclusión social es un concepto básico del Modelo de gobierno, pero todos sabemos que la verdadera inclusión social, es lograr un trabajo registrado, con las leyes que incluyen a un trabajador y su familia  en forma permanente en el sistema  (jubilación, obras sociales, salud y educación) por eso lo primero es la creación de trabajo industrial sobre todo.
            El desempleo actualmente es posiblemente el menor de la última década. El proceso de recuperación del empleo que vino de la mano de la sustitución forzosa de importaciones al caer la Convertibilidad, se ha mantenido aunque ha perdido su fuerza.
           
            Las empresas y las corporaciones industriales han seguido acumulando enormes ganancias como se demuestra en sus balances oficiales (que suelen ser inferiores a la realidad) con la misma plantilla de trabajadores. La mayor explotación derivada de la innovación tecnológica y de las horas extras, así como la ocupación tercerizada y el trabajo no registrado, acumula ganancias extraordinarias en las empresas, que todos los trabajadores conocen y lo reflejan en los pedidos de aumentos salariales que molestaron al gobierno desde fines del año anterior hasta su concreción en los meses que corren.
            Las grandes empresas viven un momento de enorme acumulación de capital que no se “derrama” hacia los trabajadores. El Gobierno rellena el bache con subsidios directos e indirectos como el mantenimiento del costo del transporte, subsidios a molinos, frigoríficos y usinas lácteas y otros para bajar el precio de alimentos,  pero no alcanza a acallar el reclamo salarial ni el pedido de participación del trabajador en la ganancia de las empresas como lo reclama la CGT.
(Este análisis continuará)