Partido Socialista Argentino              por el Frente Popular

recuperacion Socialista

Buenos Aires- Primera Edición: 1º de Mayo 2007 

 

SITUACION NACIONAL y EL GOBIERNO KIRCHNER
(Germán Muller - Julio 2007)

 

El período que analizamos aquí comienza con el advenimiento del menemismo al gobierno, no obstante lo cual es necesario hacer una breve relación al período anterior.
La dictadura fascista que padeció nuestro país, cayó por las luchas de las bases trabajadoras y de las fuerzas políticas que a pesar de la clandestinidad, mantuvieron sistemáticamente la resistencia, y por la derrota militar en las Islas Malvinas. Dividida internamente entre sectores liberales y nacionalistas, que estuvieron unidos en la represión fascista, la dictadura sucumbió también por el fracaso de su política económica.
El gobierno Videla-Martínez de Hoz había iniciado un proceso de desnacionalización económica en gran escala y se inició entonces el proceso de concentración económica. La deuda externa creció rápidamente (ayudada por la compra de armamentos) y las empresas del Estado como Ferrocarriles, Telecomunicaciones, Gas, petróleo, etc., fueron saqueadas. YPF se convirtió en la ventanilla de traspaso de los créditos del Banco Mundial y el FMI, hacia el mantenimiento del deficit estatal. No se hicieron inversiones en las empresas estatales (como Acindar, Astilleros, etc.) y se las convirtió a algunas como ELMA, en obsoletas. Hubo solo algunas inversiones en la red telefónica y represas como Salto Grande.
El gobierno Alfonsín no hizo nada por salvar las empresas estatales de la debacle, las que fueron sistemáticamente exaccionadas por la "patria contratista" con la secuela de corrupción entre funcionarios y dirigentes sindicales corruptos y el empresariado contratista.
En lo político el gobierno radical claudicó con el Punto Final y la Obediencia Debida y naufragó en la impotencia económica luego del fracaso del Plan Austral.
El gobierno radical tuvo que irse antes de tiempo sumido en el fracaso, lo que -hoy sabemos- fue el comienzo del declive de esa fuerza política, en particular en Buenos Aires, Capital, Santa Fe, etc.
El menemismo, que había triunfado en nombre del peronismo más tradicional, frente a la renovación justicialista, dio al poco tiempo de asumido, el vuelco más radical a la política tradicional del peronismo clásico, asumiendo las posiciones más ortodoxas del liberalismo económico y social de la Argentina. Fue Alvaro Alsogaray, el paradigma del liberalismo argentino, quien expresó como nadie la sorpresa y la satisfacción por el cambio que operaba Menem en el país. El abrazo de Menem con el fusilador Isaac Rojas, fue el ícono de la mayor voltereta política en nombre del peronismo. Prácticamente todo el espectro político y gremial peronista, se tragó el mayor sapo histórico de la historia del peronismo. El pueblo, y los trabajadores en particular, ante semejante transfiguración, permaneció en la pasividad. Fueron mínimas los intentos de resistencia a la entrega del patrimonio nacional y decenas de miles de trabajadores -como los trabajadores de la industria del acero y la metalurgia- optaron por indemnizaciones engañosas que al poco tiempo los transformaron en kioskeros, taxistas o mano de obra ocasional. También la pequeña burguesía que en masa formó parte de la falange del "deme dos", se sumó al carro del nuevo modelo, al cual apoyó en la reelección de Menem, facilitada por el pacto Alfonsín-Menem o UCR - PJ.
Es un período reciente y bastante conocido pero es necesario reafirmar, que se le planteó al pueblo argentino, con la complicidad intelectual de los medios de comunicación, de la corporación empesarial, política y de la jerarquía de la Iglesia dominante de la Argentina, que "no había otro camino" que la entrega total al capital extranjero. La descapitalización y el atraso tecnológico de las empresas estatales fue el pretexto para su desguace y su remate a precio vil. El caso más grave y paradigmático fue la entrega escandalosa de Y.P.F. y de sus áreas centrales, exploradas por YPF a lo largo de varias décadas. Hoy, a 15 años de aquella entrega, las superganancias de Repsol y el agotamiento de las reservas petroleras, comienzan a mostrar al país, el tremendo robo que significó el remate de YPF.

Simultáneamente a ese proceso interno, se producía la debacle de la URSS y del llamado "campo socialista".
La globalización imperialista terminó con la Guerra Fría y provoco el realineamiento de los sectores de las burguesías nacionales remanentes que se apoyaban en la URSS para negociar con el imperialismo norteamericano o europeo. Históricamente, la fugaz experiencia del gobierno Perón-Gelbard no alcanzó para alejar al país de la ligazón con el FMI que se intentara, aún cuando la deuda externa no alcanzaba entonces ni al 10% del PBI.
El intento de Peron-Gelbard de establecer relaciones económicas más estrechas con la URSS, naufragaron con la muerte de Perón y el revulsivo de las "acciones directas" de los Montoneros y otras fuerzas. Por otra parte, la URSS -lo sabemos ahora- estaba en declive y crisis económica por sus enormes gastos de defensa y de competencia en la guerra espacial con los Estados Unidos. Ya habían dejado aislado a Salvador Allende en el año 72 y su tecnología industrial estaba superada por las potencias occidentales, exceptuando quizás el armamento.

Es preciso reconocerlo: las grandes masas populares en el mundo recibieron y "aceptaron" dichos cambios y el nuevo paradigma impuesto por la llamada globalización (ver aparte) y en nuestro país, la inmensa mayoría de los trabajadores y el pueblo, aceptaron el modelo que se imponía.
Se produjo así el mayor desguace de la economía nacional y la entrega total de los recursos naturales del país hacia manos de los monopolios internacionales que se repartieron las empresas estatales.
El proceso de inversiones externas fue "record" en ese período y como podemos ver hoy, se concentraron en la compra de empresas con amplio requerimiento de tecnología y en el sector inmobiliario y de servicios.
Todas las empresas concesionarias trajeron la maquinaria, los equipos y la tecnología desde sus casas matrices provocando la mayor desintegración de la industria nacional que se haya producido en la historia, pues desde el crecimiento de la industria nacional siempre el proceso había sido de crecimiento e integración.
El sector bancario se fue concentrando llegando a superar a la banca nacional y oficial.
Mientras crecía el PBI como consecuencia de ese proceso de inversiones, comenzaba el proceso de desocupación que explotara junto a la crisis del 2001.
La Convertibilidad generó el mayor proceso de acumulación de capital financiero en dicho período en manos de empresas y capitalistas nacionales y extranjeros, así como la fuga de capital (que es trabajo nacional acumulado) de la historia del país.
La burguesía nacional remanente (industrias de la alimentación principalmente) vendieron sus empresas y fugaron gran parte de su capital.
A comienzos del año 2000 se estimaban, según cifras oficiales del Banco Central, que el capital argentino en el exterior superaba los 100 mil millones de dólares. Cuando el entonces presidente del FMI visitó el país durante el gobierno Duhalde, planteó que "los argentinos debían repatriar también esos capitales".

El final de proceso menemista es suficientemente conocido. Tardíamente, por su complicidad manifiesta, los sectores políticos de la pequeña burguesía y los medios de comunicación que también acumularon e hicieron grandes negocios durante el menemismo, comenzaron a "comprender" la realidad nefasta del menemismo.
Se generó así el nuevo proyecto político que culminó en el Frepaso y en el más estrepitoso fracaso de ese conglomerado político que -como vemos hoy- terminó en la mayor bancarrota política en el menor tiempo histórico conocido.
Ese fracaso abrió las puertas al retorno del Justicialismo con Duhalde, que apagó el incendio social del 2001 con la generosa comprensión del FMI que postergó los pagos por un año y la ayuda del Banco Mundial para financiar los planes Trabajar y Jefas y Jefes de Hogar, además de la pesificación que apaciguó parcialmente los efectos de la devaluación.
La salida forzosa de la Convertibilidad, provocó la devaluación conocida que castigó nuevamente el bolsillo de los trabajadores pero a la vez, inició un proceso de sustitución también forzosa de importaciones que comenzó a paliar la debacle económica de Cavallo-De la Rúa.

El gobierno Kirchner

El Duhaldismo se despidió del gobierno habiendo "disciplinado" la tropa justicialista bajo su mando hegemónico, en base al enorme poder que tiene en la Argentina la provincia de Buenos Aires. El menemismo -aún no derrotado- reunía sus fuerzas para darle batalla interna. También surgía Kirchner terciando en la disputa. Un fallo de la funcional jueza electoral Servini de Cubría, permitió que la crisis interna del justicialismo se dirimiera en las elecciones nacionales que como sabemos terminara con la renuncia de Menem al ballotage.
Comenzaba así un nuevo período en la lucha interna en el justicialismo caracterizado por diferencias entre Kirchner y Duhalde en cuanto al curso político a desarrollar en el país.

Debemos analizar brevemente cual era la base económica y social sobre la que se desarrollaría este período en que aún estamos inmersos, al asumir el presidente Kirchner.
Primer recordemos que el PBI había comenzado a caer vertiginosamente en el '98, agotada la fase inversionista rápida y la acumulación financiera. La convertibilidad y la deuda externa carcomía día a día el ahorro nacional (diferencia entre producción y gasto). La debacle estallaría junto con el experimento De la Rua-Chacho Alvarez.

Dos factores fundamentales de la situación internacional se conjugaron entonces para crear una situación o una fase nueva en la base económica argentina. Por un lado, comenzaba a incrementarse el precio internacional del petróleo y por otro, el crecimiento de China que ya era evidente, generó el boom de la soja (por la semilla transgénica de Monsanto) traccionado por el aumento de la demanda china así como de los tubos de acero sin costura.
El gobierno Kirchner y el ministro Lavagna buscaron en las retenciones a la exportación de petróleo, gas y soja (y otros productos agrícolas) la fuente de acumulación de capital para el Estado, para poder pagar la deuda externa e interna.
Institucionalizaron el crédito del B.Mundial por 500 millones de dólares para los planes asistenciales Jefes y Jefas para subsidiar la desocupación, que alcanzara a 2 millones y el superavit fiscal comenzó a crecer por esa y por la vía de la sustitución de importaciones.
Cayeron bruscamente las importaciones mientras aumentaron las exportaciones. El dólar se paró en 3 pesos y la conjunción de esos factores comenzó a generar un ingreso fiscal record que fue y es aún la base de sustentación del nuevo esquema económico de Kirchner.
La negociación de la deuda externa en bonos en default fue manejada por el equipo Lavagna-Nielsen con oportunismo positivo para la coyuntura, teniendo en cuenta que los bonos estaban repartidos por todo el mundo y por cuanto los responsables principales eran los Bancos extranjeros que habían colocado esos bonos. Los miles y miles de accionistas no pudieron unificarse ni reclamaron a sus Bancos de manera que el gobierno pudo lograr una quita importante que alivió el monto de la deuda pero que no obstante sigue pesando ya que tenemos que pagar los bonos de la mayoría que entraron en el acuerdo, particularmente los Bancos.
Y hoy, luego de cinco años de gobierno justicialista, debemos decir que las vigas maestras del modelo liberal menemista, permanecen intactas en lo esencial. Es más, el gobierno Kirchner ha estrechado sus relaciones con la firma Repsol creando además una pseudo empresa de hidrocarburos, que está para licitar la explotación de la plataforma submarina para que la exploten las mismas empresas que hoy se roban el petróleo y el gas argentino.
Por otra parte, el gobierno aceptó el reclamo de los Bancos por la llamada pesificación asimétrica del año 2002, volviéndose a endeudar en bonos para satisfacer la usura bancaria.
El operativo acumuló crédito político para el gobierno ya que "la plaza financiera" (o sea la usura financiera internacional) tuvo que reconocer de hecho que el origen de esa deuda fue una verdadera timba financiera.
No fue lo mismo con el FMI donde el negociador era otro, el grupo de las siete potencias imperialistas. El gobierno pagó sin chistar todos los vencimientos de intereses y de deuda parciales, malgastando los recursos financieros provenientes del superavit fiscal aceptando la imposición del 3%. Y finalmente, terminó "cerrando" un operativo de pago de mas de 10 mil millones de dólares de la deuda externa (luego del cambio de ministro de Economía) pero presentando ante el pueblo de la Nación ese pago como una medida de independencia y de "liberación" de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional.

El gobierno ha proclamado su aceptación de la Globalización, que es un estadio superior del imperialismo.
Fue una puesta en escena política de una medida absurda tal es la de pagar un tramo de la deuda externa con dinero del trabajo y el ahorro nacional, cuando debiera utilizar ese capital, para hacer lo que pregona y no realiza, es decir, reactivar la industria nacional o recuperar la energía.
Porque este es el flanco característico del gobierno Kirchner.
Su discurso es "nacional y popular".
Critica siempre al menemismo y su modelo, (que respaldó como gobernador y fue beneficiado con generosas regalías petroleras), pero no ha alterado ninguna de las vigas maestras del modelo menemista;Practica un moderado antiimperialismo pero negocia y renegocia con todas las empresas imperialistas que controlan lo fundamental de la economía nacional;
Es verbalmente antiimperialista y concilia en la práctica con todos los abusos imperialistas en el mundo;
Se define como aliado estrecho del gobierno socialdemócrata de Zapatero que defiende por sobre todo a las empresas españolas que explotan nuestros recursos y servicios;
Expresa su solidaridad con el gobierno de Chavez pero los negocios entre los países pasan por las empresas dominantes como Repsol, Techint y otras. Sus intenciones verbales son loables y su concreciones hipotéticas.
En el frente interno distribuye regalías asistencialistas a todos los sectores que conforman el zócalo social de la Argentina: los desocupados, los subocupados, los jubilados y los miles de jóvenes, hombres y mujeres sumidos en el desamparo social y en el abandono;
Olvida sistemática y estructuralmente a más de 200.000 obreros rurales superexplotados en todo el interior del país;

Se llena la boca de reivindicación de la industria pero no ha elaborado ni el más mínimo plan de reactivación o de reconstrucción industrial de la Argentina;
Critica al modelo menemista que destruyó ferrocarriles, pero sigue subsidiando a las empresas privadas que lo explotan;
Proclama la reactivación del Astillero La Plata que está reducido a un gran taller de reparaciones con tecnología obsoleta, y que requeriría por lo menos 300 millones de dólares para comenzar a ser un Astillero moderno;
Aparece exigiendo a Repsol que invierta en exploración, mientras la empresa succiona nuestro gas y petróleo obteniendo ganancias gigantescas favorecida por el precio internacional del petróleo;

Con los 10 mil millones de dólares que el gobierno despilfarró pagando una deuda ilegal y fraudulenta, hubieramos podido recuperar YPF e invertir en la reconstrucción de Astilleros y de Ferrocarriles, generando de inmediato cientos de miles de puestos de trabajos industriales y recuperando una fuente de recursos genuinos para el país.
Hoy, la crisis energética es evidente; hubiera podido disponer gran parte de ese capital en avanzar sobre Yacyretá y acelerar las nuevas obras de provisión energética.

Ha realizado una vergonzosa concesión a Telefónica y Telecom reconociendo a la primera la titularidad de la propiedad perteneciente al Estado nacional.

En lo esencial, el gobierno no ha elaborado en tres años, ningún plan de mediano plazo en lo que hace a la reindustrialización del país, sin la cual, jamás el país podrá levantarse económicamente ni lograr la sustentabilidad de los trabajadores.
El gobierno no planifica ni aún en los papeles, un proyecto nacional de desarrollo, a pesar de definirse como desarrollista en lo económico.
En la práctica solo actúa sobre los efectos que señalan los índices económicos, a saber; si sube la carne, aplica limitaciones a la exportación; si suben otros alimentos, negocia con las empresas dominantes un precio sostenido, cuando se sabe que las empresas producen artículos de 5 calidades diferentes para las distintas clases sociales; cuando algún sector plantea un aumento, le aumenta las retenciones. Actúa sobre los índices de la marcha de la economía general, que se sustenta en el control de los monopolios y las grandes empresas industriales, en gran parte dominadas por filiales extranjeras.

Pero los otros índices de la economía están marcando la radiografía social de la Argentina de hoy que, lejos de invertirse en los últimos tres años de amplio superavit fiscal, se ha cristalizado más aún. Esto es:
- aumentó significativamente la producción de automóviles; las clases que reciben los beneficios de este modelo, disfrutan de nuevos modelos de 0 kilómetro, da valores superiores a los 30.000 pesos;
- aumentó grandemente la construcción de departamentos en torre y en los sectores de altos ingresos con lo que el índice de la construcción aumento sensiblemente;
- creció la construcción de countrys y barrios cerrados;
- Aumentó sensiblemente el consumo de bienes caros en shopings y supermercados de los barrios ricos en las grandes ciudades;
- Los viajes al extranjero volvieron a equipararse a la época del 1 x 1.

En síntesis, en la sociedad argentina se ha consolidado una estructura de clases donde hay más sectores ricos y mucho más sectores pobres. En el medio, una pequeña burguesía que ha subido en la escala social después de la debacle del 2001 favorecida también por la segmentación clasista del empleo y de la capacitación educativa y cultural.

En materia de derechos humanos el gobierno articuló una política firme frente al sector militar y frente a los sectores más reaccionarios de la sociedad que poseen mucho poder en los medios de comunicación masivos. En este sentido el gobierno mantiene una línea coherente en la defensa y reivindicación -aunque sesgada- de los luchadores contra la dictadura fascista.
También ha asumido posiciones firmes contra las posiciones reaccionarias de la jerarquía de la Iglesia católica en distintos episodios.

El gobierno ha explotado hábilmente su discurso popular, combatiendo a los diarios más reaccionarios, y haciendo uso de una voluminosa propaganda oficial. Sin embargo, parece subestimar que la tradicional derecha liberal de la Argentina, que controla numerosos medios de comunicación ha uniformado la opinión de grandes sectores de las clases medias.
El presidente y su entorno de confianza han logrado acumular fuerza política a expensas de la debacle de la extendida y corrupta estructura duhaldista de la provincia de Buenos Aires, de los gobiernos provinciales que viven de la participación financiera nacional como La Rioja, provocando en poco tiempo el trasvase hacia sus filas de los contingentes que fueron a las elecciones bajo el paraguas del P.J.
Para lograrlo, ha derivado generosas partidas presupuestarias fruto del creciente superavit fiscal que como vimos, es el resultado de la coyuntura internacional favorable del precio del petróleo y de la soja.

A grandes rasgos el gobierno Kirchner es una expresión emergente del vasto movimiento "peronista", que a partir del menemismo y después del duhaldismo, más los caudillos de las provincias más fuertes (Córdoba, Santa Fe) expresa una nueva política dentro del tradicional esquema populista: lejos del menemismo (liberal) y del duhaldismo (pragmático frente al neoliberalismo), intenta una nueva alianza con los sectores del "progresismo" donde anidan tanto los grupos fracasados del Frepaso, ciertos intelectuales de "izquierda", peronistas "duros" o camporistas, en donde abreva en sus escasas definiciones doctrinarias.
Es precisamente sus mínimas definiciones doctrinarias y un abandono sistemático de las definiciones clásicas del peronismo original, lo que caracteriza el discurso del presidente Kirchner.

Nuestra posición

Como socialistas que reivindicamos las herramientas clásicas del socialismo para el análisis, el gobierno Kirchner se apoya en un sector de las clases dominantes.
Los socialistas nos debemos un estudio en profundidad de la nueva composición de las clases dominantes; es otro de los déficits del socialismo en la Argentina el no haber realizado un estudio acabado de una nueva radiografía de las clases en la Argentina.

El gobierno tiene sectores que los respaldan tanto en la Unión Industrial Argentina como en la Asociación Empresaria Argentina. Ambas son conglomerados heterogéneos generados en las últimas dos décadas del reparto del poder en la Argentina, donde los inversores extranjeros, los bancos, y las empresas extranjeras, tejen alianzas a partir de la globalización imperialista que analizamos antes.
No debemos dejar de tener presente en el análisis, que lo fundamental, lo esencial de la economía argentina, está controlada por empresas extranjeras: en la química, en la energía, en la industria alimenticia, automotríz, en los Bancos, en los servicios, etcétera.
En la Argentina un puñado de empresas (no más de 50) controlan la mayor parte del PBI y entre ellas, algunas como Techint en sectores estratégicos, mientras que miles de pequeñas y medianas empresas no alcanzan al 30% del PBI. Por otra parte, el gran comercio también está en poder de empresas extranjeras (Wal Mart, Carrefour, etc.) de modo que son esos grupos y los países de sus casas matrices, los que están en cada negociación que debe realizar el gobierno.
Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido, Japón y Holanda son dominantes en el control de la economía argentina.
La Rusia capitalista está hoy lejos de poder competir con los monopolios occidentales como cuando pudo -durante décadas- influenciar a la burguesía argentina con el poder unificado del Estado. Hoy, son empresas privadas rusas las que extienden su poder en su zona de influencia, basándose fundamentalmente en el gas, el petróleo y el armamento como sus principales mercancías. La URSS decadente y corrupta no solamente perdió la guerra de la tecnología con Occidente sino que debió proveerse de ella.
China, bajo otra estructura al menos por lo que se conoce, se está transformando en una gigantesca armaduría de las empresas multinacionales de la industria occidental y japonesa. Miles y miles de productos industriales que vemos a diario aún en nuestro país con la etiqueta "made in China" es en realidad, "armado en China". Con lo que logra una gran ocupación de mano de obra.
Su asociación al 2º Banco más grande del mundo (el HSHBC) es ya el tercero o cuarto Banco en la Argentina. El Banco originado en Hong Kong, con sede en Londres, pero distribuido en todo el mundo asiático y europeo, es succionador de divisas para sus enormes necesidades: China importa ingentes volúmenes de mineral de hierro, carbón, petróleo, minerales, y alimentos como la soja, para su impresionante crecimiento actual.

Los socialistas que mantenemos nuestros principios sobre la definición del imperialismo que definiera Lenin y aceptaran los socialistas en todo el mundo al menos hasta fines de la década de los años '20, debemos estudiar día a día la interacción entre la política imperialista de esas potencias sobre nuestra realidad económica y política, teniendo en cuenta la tradición proimperialistas de nuestras clases dominantes en todo el siglo XX. Tradición que se vio reflejada tanto en las tendencias pro europeas y su disputa con los yanquis a partir de los años '30 luego, con los cambios operados con el advenimiento del peronismo durante la guerra fría, y finalmente la irrupción del menemismo.

Los socialistas en un somero análisis, consideramos que la denominada burguesía nacional y la pequeña burguesía, forman un conglomerado mayoritario de la población, y está conformada por los productores agrarios, estimados en unos 300.000; en una masa de miles y miles de pequeñas industrias y empresas de todo tipo; y en una vasta masa de comerciantes pequeños y medianos que conforman la base de la pirámide social de las ciudades.
Desde luego, en la cúspide de estos sectores, existe un sector minoritario de grandes empresas terratenientes, pools de siembras, grupos extranjeros que controlan las mejores tierras y las mayores extensiones.
Así también en el sector comercial, junto a miles y miles de pequeños negocios, existen las grandes cadenas de acopio y comercialización como los hipermercados.

También nos debemos los socialistas un estudio profundo de esta nueva realidad.

Pero los socialistas no nos reducimos solamente al concepto clásico del marxismo de la estructura económica para definir las clases sociales ni su actitud frente a la política y la ideología, siendo ella lo fundamental. La consideración de los aspectos políticos, religiosos, ideológicos, tradiciones y demás aspectos del imaginario social, son importantes y a veces decisivos en la definición y orientación de la burguesía nacional y la pequeña burguesía. Hoy, son los medios masivos de comunicación los que influyen día a día consolidando aquellas pautas culturales
En el análisis de los elementos teóricos del Socialismo, analizaremos esta cuestión,
para no caer ni en el dogmatismo ni en el pragmatismo en el que ha caído la socialdemocracia.

En base a este análisis, es que debemos analizar cada día al gobierno Kirchner así como a la denominada "oposición", para poder distinguir los enemigos principales de la Nación y de las clases trabajadoras, de aquellas que representan a esa burguesía nacional y la pequeña burguesía.

Este análisis nos permite concluir que los socialistas no luchamos contra el gobierno Kirchner como sí este representara el enemigo principal que hay que derribar.
Los socialistas combatimos por otro modelo con otra conformación de clases y en ese camino, criticamos y podemos enfrentar al gobierno cuya política hemos caracterizado aquí, y porque sabemos que su estrategia no lleva a la liberación del pueblo argentino y a su independencia sino que se encamina hacia otra frustración histórica.
Porque el sufrimiento del pueblo y de la clase trabajadora será nuevamente en vano porque el modelo kirchnerista no ha modificado ni tiene intenciones de hacerlo, las vigas maestras del modelo liberal que sigue en pleno funcionamiento.
Queda claro que los socialistas estamos alejados tanto de una política putchista o confrontativa con el gobierno como si fuera el enemigo principal, o de la política socialdemócrata y de los "progresistas" que enfrentan al gobierno y solo son más de lo mismo.

Menos aún, nos confundiremos con la crítica sistemática y permanente de la derecha política liberal que bajo la bandera de la "democracia" enfrenta diariamente al gobierno desde sus grandes medios de difusión y olvida su complicidad directa con la dictadura fascista que padecimos.