Partido Socialista Argentino              por el Frente Popular

recuperacion Socialista

Buenos Aires- Primera Edición: 1º de Mayo 2007 

 

LA ECONOMIA AGROPECUARIA ARGENTINA
Y LA "REVOLUCION AGRICOLA"

A los  compañeros de Recuperación socialista

El 17 de agosto de 1989 elevé al Congreso del entonces Partido Socialista Popular al cual estaba afiliado, un documento para su consideración por la Comisión respectiva que trataba los proyectos de reformas al Programa del Partido.
Considerando la situación actual de la producción agropecuaria y la situación que se ha abierto como consecuencia del paro agropecuario, considero importante la difusión de dicho documento elaborado el año 1989, al iniciarse la década menemista.

Buenos Aires, Junio 2008     Carlos Ceballos

EL DOCUMENTO

            A partir de la década del '60 se operan cambios en el modo de producción agraria y consecuentemente se producen modificaciones en las relaciones de producción. A grandes rasgos los cambios pueden sintetizarse en los siguientes aspectos:

- La "revolución agrícola" producida en los EE.UU. y Europa (técnico-científica) provocó el incremento en la producción de cereales y granos, carnes, leche y se produjo el "boom" de la soja; (1)
- Tal revolución se produjo por la incorporación de las semillas híbridas, altas dosis de agroquímicos (plaguicidas, fertilizantes), mecanización de siembra, cosecha y postcosecha, genética en la producción animal, nuevas variedades frutales y hortícolas, etcétera.

- Cuando este avance técnico-científico se empieza a incorporar en nuestro país:

* Se incrementa la productividad por unidad de superficie;
* se produce un corrimiento de la frontera agropecuaria disponiéndose de ás tierras para la agricultura intensiva, en particular, la secuencia trigo-soja;
* la incorporación de razas índicas en el rodeo vacuno argentino y su desarrollo en zonas del noroeste, noreste y el norte de Santa Fe, y la consecuente aparición de nuevas empresas ganaderas y/o mixtas;
* se reestructura el tambo y comienzan a desaparecer los pequeños, lo que acarreó un cambio de la mediería a la contratación de obreros rurales y el rápido desarrollo de la concentración industrial láctea en tres grandes empresas. (2)
* la producción argentina se elevó a más de 40 millones de toneladas de granos en la campaña 84/85 contra los promedios de 30 millones en los años '60. (3)
* todos estos cambios han alterado y/o consolidado determinadas formas y relaciones productivas caracterizadas por:

- se cristalizó el minifundio en todas las áreas del país; distintos estudios estiman en 180.000 los productores minifundistas, de los cuales, un alto porcentaje son modelos familiares de sobrevivencia, los que conforman a su vez, mano de obra barata para las explotaciones intensivas (hortícolas, frutícolas, tabaco, forestales, etc.)
- a partir de la década del '60 se va consolidando una estructura empresarial en la gran producción (agrícola, ganadera, forestal, frutícola, etc.).
- en la pampa húmeda se desarrolla un reordenamiento por la vía de las sociedades anónimas, de grandes latifundios; (4)
- se consolidó la estructura exportadora de las multinacionales aque domina el grueso de nuestras exportaciones; (5)
- se desarrolló el sector importador de agroquímicos y fertilizantes (que a su vez formula en el país en base a la importación de drogas) y de semillas que en parte se importa y en parte las producen en el país.;
- además se ha producido una asociación del sector terrateniente rentístico, con el sector bancario privado en grandes empresas agroindustriales, forestales y agrovitícolas;
- el sector azucarero está concentrado en tres grandes ingenios que muelen la mayor parte de la caña y son a su vez, complejos industriales que ahora producen para la alconafta. Están fuertemente asociados a dos grandes Bancos nacionales. (6)
- es similar la relación entre las grandes cabañas, los principales rematadores de hacienda y algunos bancos.
- la situación del peón rural ha empeorado sensiblemente simultánemente con dicho avance productivo y tecnológico. Las condiciones de vida y trabajo del peón y el trabajador rural en general, son penosas, entre los que no alcanzan a emigrar a las ciudades.

LA LLAMADA (durante la dictadura militar) "REVOLUCION AGRICOLA" EN LA ARGENTINA, NO HA CREADO MAS PROPIETARIOS DE LA TIERRA; HA INCREMENTADO EL NUMERO DE TRABAJADORES SIN TIERRA: TECNICOS, HIJOS DE CHACAREROS, TRACTORISTAS CON O SIN MALQUINARIA PROPIA, APARCEROS, MEDIEROS, PUESTEROS, CAPATACES MEDIEROS, CONTRATISTAS, ARRENDATARIOS, PERONES GOLONDRINAS, FAMILIAS GOLONDRINAS (de Bolivia), etc. BAJO RELACIONES DE PRODUCCION QUE FAVORECEN AL RENTISTA AGRICOLA Y HA CREADO UN EJERCITO DE MANO DE OBRA BARATA QUE INCREMENTA LA ACUMULACION DEL PROPIETARIO POR LA VIA DE LA RENTA ABSOLUTA Y DIFERENCIAL.

El Modelo

            El modo de producción que en la década del '60 ha sido introducido bajo el modelo "productivista", sedujo a casi todos nuestros técnicos y productores. Tal modelo se puede sintetizar diciendo que es la incorporación "vertical" de energía (fertilizantes, químicos plaguicidas y mecanización) junto a los híbridos, tal cual el modelo aplicado en los EEUU y Europa que poseen sus gigantescas economías industriales que subsidian al campo, y el enorme desarrollo de sus industrias químicas (tanto en Alemania, Francia, Gran Bretaña como en EEUU) característica de la etapa monopolista del desarrollo capitalista de esos grandes gigantes industriales: Du Pont, BASF, Hoechst, Rhone Poulenc, Montedison, Duperial, FMC., etc. (7)
            Aquel modelo tiene también implicancias directas en el modo de producción en nuestros países. El ejemplo de la cultura del maíz es ejemplificativo. Una multinacional (CPC) ha logrado en el país, mediante la producción vía introducción de híbridos de maíz, y la industrialización del mismo, conquistar una gran porción del mercado interno de los aceites y mayonesas, y otros derivados. El jarabe de fructuosa de maíz, ha desplazado la producción de 100.000 toneladas de azúcar de caña. La imposición "científica" del aceite de maíz implicó la paralización y el decrecimiento de la producción de aceite de oliva.
            La erosión de los suelos ha sido también otra consecuencia de las relaciones de producción emergentes de este modelo.
            "La reforma de la Ley de Arrendamientos durante el último proceso militar, fue el factor que abrió el camino a la explotación accidental, inestable e irracional, cuyas consecuencias son la depredación, erosión, agotamiento, degradación, que conducen finalmente a la destrucción del recurso, ya que el plazo establecido impide cumplir con normas de conservación y mejoramiento del mismo.
            "La aparición del mal llamado "contratista" que en el fondo es un verdadero arrendatario o aparcero accidental que bajo esta figura ve burlada la garantía del plazo mínimo indispensable para planificar adecuadamente la explotación de un predio; y la reforma de la ley Nº 13.246 de Arrendamientos y Aparecerías Rurales a través de la ley de facto número 22.298 (del 6/10/80) que retrotrajo al plazo contractual a uno inferior al que regía con motivo del dictado de la primera ley Nº 11.170 del año 1921, son -entre otros- los más importantes elementos que se potencian entre sí para acelerar a pasos agigantados la degradación de los suelos en la Argentina".(8)
            Otra de las consecuencias aparejadas al campo en las últimas dos décadas -casi  tres- es el caso de la región pampeana.
            "Nos encontramos en la región pampeana, con un conjunto de explotaciones que a los precios y condiciones de financiamiento corrientes, y dentro del sistema de producción actual, no pueden sobrevivir económicamente y mantener un sistema de vida decoroso para el grupo familiar." (9)
            "Una parte importante de la población rural de nuestro país trabaja bajo condiciones de 'agricultura económicamente marginal'. Se trata de una agricultura que tiene rasgos de autoconsumo, con márgenes de ganancia muy reducidos y con escasa demanda actual por tecnología moderna."(9))
            Los miles de productores chacareros de la pampa húmeda que hasta la década del '70 evolucionaban autosatisfactoriamente con sus parcelas medianas, sus cooperativas de acopio y comercialización y sus entidades cooperativas de exportación, han visto reducirse drásticamente sus márgenes de rentabilidad en la última década como consecuencia del proceso de consolidación de la estructura agraria actual:  alto costo de los insumos (en su mayor parte importados), alto costo de la maquinaria, y fundamentalmente, caída en los precios internacionales de nuestros principales productos exportables.
            En otros términos, el negocio agrícola real en las últimas décadas, la acumulación de capital ha quedado en manos de la intermediación exportadora privada y multinacional, las empresas químicas y de semillas y por cierto, en manos de las grandes empresas agropecuarias y terratenientes. Tan solo las empresas del grupo Bunge y Born acumulan más de 500.000 hectáreas.
            En materia forestal, el subsidio estatal (alrededor de 50 millones de dólares anuales) se concentró en las grandes empresas industriales y en particular, Celulosa, Alto Paraná y Papel Prensa. Por otra parte, no obstante el subsidio, se ha continuando depredando el bosque nativo exterminándose grandes masas boscosas naturales, en muchas de las cuales se practica el pastoreo extensivo. El país dispone hoy de la mitad del bosque natural existente a comienzos del siglo.
            La erosión del suelo avanzo implacable en estas últimas décadas, a expensas de la imprevisión, de la insuficiencia de la legislación actual y la falta de  conciencia de los terratenientes rurales que no realizan las obras de protección y prevención que aconseja la técnica. (10)
            La economía del algodón padece la crisis de la pequeña producción. En una coyuntura internacional muy favorable para nuestras exportaciones, el negocio no se revierte en mejoras y evolución del productor auténtico, sino en la etapa de la industrialización.
            La economía lanar ha tenido en los últimos tres años una buena situación a raíz de las compras en el mercado mundial de parte de China, nuestro principal comprador. También aquí se presenta el mismo esquema de la concentración territorial por las características de esta producción y el carácter de la exportación de la materia prima.
            En materia de la producción frutícola se está produciendo ahora un proceso de mayor concentración y de asociación con las empresas internacionales que controlan el mercado europeo y de EE.UU.. El primer grupo exportador argentino es alemán y le siguen el grupo Dole y otros, que ya controlan el grueso de la exportación de manzanas y peras y avanzan en cítricos. En el sector frutícola predomina la pequeña producción y las grandes empresas empacadoras/exportadoras. Constituye un mercado de exportación de 300 millones de dólares anuales.
            También existe un proceso de concentración en la agroindustria conservera que exporta por 100 millones de dólares.
            Es importante destacar el desarrollo de la industria y la exportación de oleaginosas (soja, girasol, maní). Las empresas multinacionales ocupan u lugar hegemónico en este negocio y una gran parte del mercado itnerno. Así es que la principal empresa exportadora en productos agro industriales es la firma multinacional Cargill con 290 millones de dólares en 1988. para evaluar su magnitud, digamos que supera a los grupos industriales Somisa, Siderca, IBM y a YPF. El 9º lugar lo ocupa SWFT Armour (exportación de carne con 100 millones) y el 10º lugar lo ocupa Molinos (B y Born) con 90 millones. A esto hay que agregar lo exportado en materia de granos. Solo la Cooperativa FACA se encuentra entre las primeras diez empresas exportadoras agroindustriales.

            Creemos que el modelo de producción que se ha desarrollado en el país en las últimas décadas no responde a los intereses nacionales de acumulación de capital mediante el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales. Ha sido -y es- por el contrario, el resultado de la estructura dependiente de este sector de la economía nacional.
            La acumulación de capital producido se refleja en el crecimiento de las principales empresas agropecuarias y forestales, las multinacionales de la exportación y las empresas intermediarias de la importación.
            La acumulación se opera por la doble vía de la renta absoluta y diferencial producto del trabajador agrario, y del control del comercio exterior por la vía de las subfacturaciones. Solo se exceptúa la operatoria de las cooperativas y la Junta de Granos que en el mejor de los caños han alcanzado juntas, menos del 40% de los volúmenes.
            La política actual tiende a desplazar a la J.N.de Granos en su operatoria comercial, lugar que será ocupado por las multinacionales, como ya se ha operado con la próxima exportación de trigo.
            Por otra parte, el modelo productivista aplicado se basa en el incremento de la productividad, sin incorporación de nuevas tierras y por ende, de nuevos propietarios de la tierra.
            A diferencia de Europa y aún de los EE.UU. en nuestro país existe todavía una gran disponibilidad de tierras para la agricultura, la ganadería, fruticultura, horticultura, forestación y aún, cultivos subtropicales, lo que constituye básicamente nuestra gran ventaja diferencial.
            A pesar de la crisis, todavía se produce más barato que en el resto de los países productores de alimentos y exportadores.(11)

            En nuestro país el desarrollo agrario es necesario para ocupar los espacios geográficos; para ello se necesita una política de asentamiento rural familiar, todo lo contrario a lo sucedido en las últimas décadas. La realización del proyecto múltiple de canalización del Bermejo -por ejemplo- es una de las obras nacionales que el país necesita y que significaría -entre otras ventajas. la disponibilidad de 700.000 hectáreas con riego.

            El modelo de desarrollo agrario que requiere el país -dentro de nuestros objetivos de independencia nacional- deberá surgir de una política "horizontal" de crecimiento, creando de decenas de miles de nuevos propietarios de la tierra, asentados en todos los rincones del país. Por otra parte, esa política requiere la realización de grandes obras de infraestructura (ferrocarriles en primer lugar, caminos, energía, riego, diques, represas, forestación, recuperación de tierras degradadas, etc.) que el país está en condiciones de realizar con tecnología propia y con baja inversión.
            Argentina depende de pocos mercados externos. Se debe crear una política que permita multiplicar mercados para nuestros productos. Por eso es necesario controlar el comercio exterior, disponer de una herramienta política y específica (como las Juntas) para poder negociar en forma independiente de las multinacionales.
            Argentina no tiene ningún poder real para influir en la fijación de precios, en un mercado dominado por las multinacionales y presionado por la URSS que adquiere anualmente alrededor de 30 millones de toneladas.
            No es paradójico que -por ejemplo- Venezuela adquiera alimentos de Europa que nosotros le podemos suministrar.

La situación actual

            Al parecer, la nueva política abierta en el país indicaría que se propicia el desarrollo yi profundización del actual modelo de producción cuyas características se ha esbozado.
            La abierta participación en el trazado de la política económica global, de empresas como Bunge & Born, de Cargill y otras, indica que habrá de profundizarse el control del comercio exterior por las multinacionales y el grupo de empresas intermediarias, que incluye un arco de alianzas con los Bancos extranueros, los Bancos nacionales privados de terratenientes y la burguesía inetrmediaria, y las empresas productoras, industrializadoras y comercializadoras de la agroalimentación del mercado interno y la exportación.
            Esto se produce en una coyuntura internacional de mejora de la demanda de carne, de productos agroindustriales y en fresco, de Europa, Canadá, EEUU y Japón, así como algunos países asiáticos. En ese marco se procura incrementar la producción agraria en forma sustancial y rápida.
            Digamos que técnicamente ello es posible por cuanto es el flanco de la economía argentina apta para dar respuesta a los 'estímulos del mercado' siempre y cuando se le asegure al sector monopólico, el control de la exportación a expensas de la Junta de Granos, mediante la privatización de silos y terminales de los puertos.
            Pero ese incremento de la producción de origen agrario deberá seguir produciéndose a partir del control de la tierra, de la explotación rentística, de la explotación asalariada del peòn rural (que genera la renta absoluta) y de las distintas formas de la explotación del trabajo agrario que se deriva también de la renta diferencial del suelo: medieros, contratistas, arrendatarios, técnicos, etc.
            Significará asimismo la extinción de la pequeña producción. Subsistirá asimismo el minfundio porque constituye una masa de mano de obra barata en el campo.
            Las relaciones de producción en el campo argentina, atrasadas en algunas regiones, contienen fuertes contenidos semifeudales. Cuando en el siglo pasado en Francia y Alemania existía una situación en el campo con rasgos equivalentes a nuestra situación, decía Federico .Engels:

"Y nosotros estamos resueltamente de parte del pequeño campesino; haremos todo cuanto sea admisible para hacer más llevadera su suerte, para hacerle más fácil el paso al régimen cooperativo, caso de que se decida a él, e incluso para facilitarle un plazo más largo para que lo piense en su parcela, si no se decide a tomar todavía esta determinación. Y lo haremos así, no   solo porque consideramos al pequeño campesino que trabaja su tierra como alguien que virtualmente nos pertenece, sino además por un interés directo de partido. Cuanto mayor sea el número de campesinos a quienes ahorremos su caída efectiva en el proletariado, a quienes podamos ganar ya para nosotros como campesinos, más rápida y fácilmente se llevara a cabo la transformación social. No está en nuestro interés el tener que esperar, para esta transformación, a que se desarrolle en todas partes y hasta sus últimas consecuencias, la producción capitalista, a que hayan caído víctimas de la gran explotación capitalista hasta el último pequeño artesano y el último pequeño campesino. Los sacrificios materiales que haya que hacer en este sentido en interés de los campesino, a costa de los fondos públicos, podrán ser considerados desde el punto de vista de la economía capitalista como dinero  tirado, pero serán, a pesar de eso, una excelente inversión, pues ahorrarán, tal vez, una cantidad decuplicada en los gastos de la reorganización de la sociedad en general. Por tanto, en este sentido podremos proceder con los campesinos muy generosamente."

            En nuestro país existe un importante sector de productores cooperativizados, especialmente en la producción de cereales y granos, y de leche. No obstante, configura aún una minoría a pesar que cuantitativamente son numerosos; esto es, debido a que son pequeños y medianos productores.
            La resistencia del pequeño y mediano productor a integrar una cooperativa o consorcio de productores (de hecho, una cooperativa) es muy grande. En particular en productores hortícolas, frutícolas, de caña, algodón, pequeños ganaderos, etc. 
            En la última década -especialmente durante la dictadura- la crisis que viene afectando a la pequeña producción, perjudicó seriamente a las cooperativas. Sus socios dejaron de entregar sus producciones a ella debido a la economía marginal. Razones históricas, económicas, sociales e ideológicas, traban la asociación de los productores, a nivel de comercialización o exportación, donde no pierde su estado jurídico de propietarios. Mas aún las cooperativas de trabajo agrícola, son excepcionales en el país.
             En muchos casos, la pequeña producción ya ha dejado de ser la actividad rentable de la familia del productor; forma parte junto a otras actividades económicas vinculadas al comercio o al trabajo en la ciudad.
            No obstante creemos que solo la asociación de los pequeños productores en cooperativas o consorcios para la comercialización, exportación, industrialización, adquisición de insumos o producción de los mismos, es la única vía para su salvación; más aún en la etapa que se ha consolidado en el país.
            El desarrollo tecnológico juega a favor de la gran empresa de capital. Los costos "tranqueras afuera" debido a la tecnificación y a los procesos postcosecha, acopio, transportes, marketing, información de mercados, industrialización, etc., descolocan al pequeño productor que poco a poco, va desapareciendo. Aún a pesar de ello, y de su resistencia debemos bregar por su asociación.
            El pequeño productor ha creído que las retenciones y la política de cambios múltiples han sido las causas de su crisis. La ecuación del negocio agrario es más complejo. El pequeño productor tiene cada vez una participación porcentual menor en el proceso, según del producto que se trate. Cuando la crisis se agrava por nuestra dependencia, se sobrecarga la imposición al sector agrario y en la pirámide económica, el exportador, el intermediario, el proveedor de insumos, etc., va angostando el porcentaje del retorno al productor.
            El pequeño productor no acepta aún su condición de tal y cree que en nuestro país el cambio "libre" (y sin retenciones si fuera posible) es la solución a sus limitaciones económicas y la garantía de su rentabilidad.

            Nosotros que defendemos los intereses de la masa de pequeños y medianos productores del campo, debemos preguntarnos porqué no recogimos aún el apoyo mayoritario de los miles y miles de productores que se agrupan en la Federación Agraria Argentina y las cooperativas. En la etapa que se inicia, pero que es una profundización de la situación que nace en la década del '60, se agudizarán las contradicciones entre las multinacionales y las grandes cooperativas exportadoras; entre los grandes y pequeños productores; entre las empresas proveedoras de insumos entre sí y con las cooperativas; entre los semilleros y demás sectores, por la apropiación mayor de la renta agraria.
            Existirán también marcadas contradicciones entre los pequeños productores rurales y los obreros rurales por un mayor margen de ganancia y de salario.
            Dependerá de nuestra acción y nuestro programa para el campo, el que podamos ser visualizados como la fuerza representativa de los trabajadores y los productores pequeños y medianos.
            El campo no es uno solo. Debemos forjar nuestra alianza con la inmensa mayoría de los productores y trabajadores que viven en el campo y que paradójicamente, no producen la mayoría del volumen físico de nuestra producción, por el sistema dominante desde hace más de un siglo. Nuestra contradicción con el sector de alianzas dominante es fundamental y no habrá posibilidades de cambio si no luchamos contra él, comenzando por el control nacional del comercio exterior.

SINTESIS

            El modo de producción dominante en la Argentina en el campo desde el siglo XIX y las relaciones de producción resultantes, ha sido el factor principal que signó nuestro desarrollo dependiente y la fisonomía social y política del país.
            De proveedores principales del mercado inglés y europeo hasta lal década del '50 de este siglo, nuestra dependencia y atraso en el desarrollo de nuestras fuerzas productivas, tuvo su mayor expresión en la "década infame".
            Hoy, nuestra dependencia es global: comercial, tecnológica, financiera y tiene su eje o su viga maestra, en el proceso de producción y exportación agropecuaria. Y tiene su expresión gráfica y simbólica en una empresa que acumuló a expensas del campo argentino durante un siglo y se cinvirtió en una multinacional que factura anualmente más que el total de las exportaciones globales de toda la Argentina: Bunge & Born.
            En la Argentina de hoy no es ya un minúsculo sector social; no es ya la clásica oligarquía terrateniente que modeló la dependencia de nuestro país, quien domina el Estado.
            Es una alianza compleja de intereses de intermediarios nacionales y de monopolios extranjeros, que reconocen su origen en la acumulación de capital por la vía de la renta agrara durante más de un siglo. Es el capital de origen terrateniente, ligado hoy al bancario, comercial, agroalimentario exportador e importador, en alianzas con sectores de la industria.

A continuación se proponía el Programa del Partido sobre la Política Agropecuaria, que planteaba una nueva Reforma Agraria, Integral, atacando la concentración de la tierra, y trazando un programa integral que abarca la explotación racional de todos los ecosistemas, las obras de infraestructura y energía, la producción nacional de maquinaria rural e insumos, el control de la exportación por el Estado y las organizaciones de los productores, etc.

NOTAS:

(1) En nuestro país se produjo el crecimiento en la producción de soja equiparando al maíz.
(2) Sancor, Nestlé (suiza) y Serenísima ocupan alrededor del 50% o más del mercado nacional.
(3) No obstante esto no ha significado un aumento de la superficie cultivada, que ha sido m´nima. Así lo indican algunos datos del último Censo (1988) que revela una mayor concentración.
(4) Tan solo las empresas del grupo B & Born poseen más de 500.000 hectáreas. El grupo Capozzolo tenía (o tiene) 400.000; el Ingenio Ledesma 300.000 y hay muchos ejemplos más.
(5) Cargill, (USA), B & B, Dreyfus, Continental (USA), Nidera (holandesa), Emiliana (Italia), Tradigrain yu otras exportan el 60% de nuestros granos. SWIFT Armour el 25% de las carnes. Hay un grupo de 20 empresas pequeñas, que son cautivas de directores de las grandes empresas.
(6) Banco Comercial del Norte, Banco Palmares.
(7) Estos gigantes industriales de EE.UU., Alemania, Inglaterra y Francia (un pco atrás Italia) controlan todo el mercado mundial de agroquímicos y farmacéutico. Japón también se ha incorporado al mercado, pero muy atrás todavía. En nuestro país, la Compañía Química de Bunge & Born está asociada a la BASF. En materia de semillas ejercen dicho control las multinacionales Cargill, Continental, Dekalb, Northrup King y un puñado más.
(8) René Bonetto, vicepresidente de la FAA.
(9)) Ing. Mascardi, Director del INTA.
(10) Existen en el país 46 millones de hectáreas erosionadas con pérdida de producción por erosión (Seminario ACA La Cooperación 6/IX/88, por Bahil Jarsun)
(11) Los costos argentinos en la producción de trigo son: (en dólares por quintal) 3,4 contra 8,4 de Francia y 11,3 en EE.UU.  Maíz, 3,1 en Argentina, 9,4 en Francia y 10,5 en Italia.
"Argentina es el país que produce granos a menor costo" (EE Inta Pergamino) Costo de la soja argentina (puesto en Rotterdam) 172 dólares la tonelada; EEUU 277,Brasil 240 dólares.
Fuentes:
Todos los datos suministrados en la síntesis aquí realizada, han sido tomados de trabajos y estudios de entidades como la F.A.A., Coninagro, ACA y el  INTA.

NOTA FINAL

Teniendo en cuenta que eso ha sido escrito en Agosto de 1989 cuando se iniciaba la década Menemista, podrá apreciarse porqué el desarrollo posterior de la Globalización, agudizó todos los factores que han permitido llegar a la situación actual del campo.