LA COALICION  LIBERAL/NEOLIBERAL

y el Estado maffioso. Política y filosofía

El campo popular y la conquista del poder político

 

Escribe:  Liborio Costa

Enero 2018

 

La alianza PRO UCR que alcanzó por primera vez el poder político mediante elecciones, ya que hasta 1916 y luego en la década del ’30 lo hizo a través del fraude o de golpes militares, está “actualizando” su filosofía.

Numerosos analistas, escritores, periodistas de los medios masivos de comunicación, novelistas  y filósofos, van  reelaborando la doctrina liberal del siglo XXI.

Tanto los diarios La Nación o Clarín mantienen un “staff” de analistas  que van  elaborando los contenidos de la nueva etapa del liberalismo en el poder político del  país, porque el poder económico central lo poseen como clase dominante  desde hace décadas.

El analista novelista Jorge Fernández Díaz autor del libro La Herida, conocedor de tiempo atrás de algentes de la Inteligencia del Estado y las Fuerzas Armadas (como lo confiesa en un reportaje en el diario La Nación) es un prototipo de la nueva  y numerosa generación  de formadores de opinión que traducen la filosofía de la gran burguesía dominante a la numerosísima pequeña burguesía urbana que se asienta en la Metrópolis de Buenos Aires, y otras grandes ciudades. Una clase social que tiene varios estratos  socioeconómicos que sustentan a la coalición gobernante.

También  están los Iglesias, especie de barrabrava de la política liberal, que sintetiza toda la corrupción del Estado a una sola causa: el  peronismo. 

Parece que para sintetizar el universo de la corrupción actual que domina las instituciones (justicia, policías, empresarios, sindicatos, medios, etc.) olvidaran su genealogía ideológica desde los albores del conservadorismo roquista que olvidaron el verbo “atalivar que creó Sarmiento por el hermano de Roca. Olvidan la década infame que llevaron al asesinato en el Senado de la Nación para apagar lo lucha de Lisandro de la Torre, un hombre desclasado de su pasado liberal conservador. Más tarde serían los liberales dominantes del Partido Militar que bombardeó la Plaza de Mayo y ejecutó el golpe de Estado del ’55.

Y hoy hablan muy sueltos de cuerpo de “la dictadura militar” que vieron pasar mientras  las nuevas generaciones del liberalismo tejían la red de la concentración de la tierra, el control financiero y la concentración empresarial, al servicio de las multinacionales que controlan lo fundamental del poder económico del país: energía, siderurgia, puertos y exportación, petroquímica, industria de la construcción, metalúrgica, etc. etc.

 

En primer lugar procuran identificar al liberalismo económico y filosófico  de las superpotencias con los ideales de la Libertad.

No importa que las revoluciones populares desde el  siglo XIX en adelante, los pueblos de las naciones explotadas, colonizadas,  hayan luchado por sus libertades contra las potencias “liberales” que los han explotado durante siglos.

Consideran que la economía política es el liberalismo económico.

Cuando gobiernos de las burguesías nacionales en  los países que plantearon una política económica mediante la participación del Estado  en la acumulación de capital, desde la mitad del siglo XX se ha ‘fusionado’ con la idea del “mercado libre” como filosofía del liberalismo.

A mediados del  siglo XX comenzaron a decir que el “mercado” es el que asigna los recursos  (la inversión, el salario, etc)  -recuérdese a Cavallo durante el gobierno justicialista liberal de Menem - desfigurando la acepción del mercado como lugar donde confluye la oferta de mercancías con la demanda del consumo.

Así es como se habla del “mercado financiero”, como si el dinero fuera una mercancía producto del  trabajo de los hombres.

La defensa del Capitalismo de esta alianza liberal/neolberal  a través de todos sus exégetas identifica  el  poder sobre la riqueza estructural de la economía argentina.

También  ciertos sectores  neoliberales que abunda en el ‘campo’  justicialistas o radicales (o ex -radicales)  hablan en contra del “capitalismo salvaje”.  Y se dicen partidarios de un “capitalismo humano”.  O sea  una explotación del asalariado más “humana”.

Como si rigiera el capitalismo de libre competencia que se acabó en la segunda mitad del siglo XIX  par convertirse en el capitalismo de los trust y del oligopolio, y ya en la segunda mitad del siglo XIX en la Globalización del  capitalismo, cada vez más concentrado a partir de la fusión del capital industrial y petrolero y las grandes corporaciones tecnológicas y comerciales con los Bancos internacionales.  Globalización que llegó al negocio del narcotráfico que se entremezcla con el sistema financiero global gracias al desarrollo informático de nuestra época, y  que ha llegado a una corrupción generalizada sin distinción de épocas y gobiernos.

La globalización llegó a la Argentina simbolizada con el abrazo de Fukuyama con Menem  en su gobierno neoliberal justicialista.

 

La nueva situación  y el campo popular

La conquista del poder político por la coalición liberal/neoliberal ha creado una nueva situación en el campo popular que estuvo hegemonizada hasta fines del 2015 por el gobierno de CFK cuya definición doctrinaria resulta difícil de definir  desde el punto de vista del Movimiento doctrinario peronista  si tenemos en cuenta el proceso generado al regreso del General Perón y la relación con el  Movimiento Montonero, y las Tendencias actuales del tronco común del Camporismo./Kirchnerismo.

Desde la coalición liberal/neoliberal  el escritor/analista/periodista Jorge Fernández  Díaz expresa en La Nación (“Nueva alianza antisistema” La Nación 14/XII/2017):

“La embrionaria coalición antisistema, con sus múltiples matices y gradaciones, es una novedad y ha venido para quedarse, pero carece por ahora de conducción y a sus miembros sólo parecen unificarlos una tirria, un aroma ideológico, un sentimiento no puede parar: esperó la medida más impopular de Macri para presentarse en sociedad y protagonizar una ‘primavera árabe’.”

A continuación elucubra una serie de disparates pero lo esencial está  dicho en la visión que  les dejó  la manifestación  del Congreso que se analiza en el documento LA SITUACION NACIONAL.

Lo  que el escritor señala como  alianza antisistema  no es más que la expresión  popular que se reflejó en  el repudio a la sanción de la ley previsional que exacciona el salario de los jubilados y la AUH  entre otros recortes que afectan directamente el bolsillo popular.

En efecto la inmensa mayoría de las fuerzas políticas e incluso  de la alianza de Massa expresan ese rechazo popular.

Y esto es lo nuevo que aparece a dos años del triunfo  de la coalición liberal: la conciencia que solo un Frente del Pueblo con todas sus diferencias políticas y/o ideológicas pueda  organizarse para enfrentar en el mediano plazo a una coalición que se prepara para una reelección el año próximo, frente a  la inexistencia de un FRENTE POPULAR.

Las numerosas expresiones del Justicialismo, la división del Kirchnerismo, etcétera, presenta un mosaico de Justicialistas con poder territorial, muchos de ellas “pragmáticos” que buscan alianzas de continuidad con el gobierno actual.

En las izquierdas desde el centro hasta grupos “socialistas” y trotzkistas,  constituye un amplio marco de expresiones políticas, así como divisiones entre dirigentes sindicales que se dividen electoralmente como se ha visto en las elecciones de Octubre/17. La pugna interna en la CGT muestra también la división entre dirigentes combativos y negociadores con el régimen en un vasto mosaico de sindicatos grandes y chicos.

Todo lo cual configura un cuadro electoral que permitirá a la coalilción iberal, volver a ganar por el sistema del balotage.

La conformación de un FENTE POPULAR con una dirección  colectiva que exprese  la diversidad, es la única posibilidad de conquistar el poder político por el pueblo y para el pueblo  con un programa común preacordado y  público que lleve adelante un gobierno de nuevo tipo.

Será inevitable para un gobierno de estas características, abordar una reforma constitucional que establezca una única Asamblea Popular y Federal que elija un presidente con poderes limitados.

Objetivo que no será facll  lograrlo ni estará exento de disputas internas hasta lograr su objetivo final, con la participación masiva del pueblo.-