EL BLANQUEO Y EL CAPITALISMO NACIONAL

6 DE Abril

 

                Los diarios del 5 de abril festejan con fruición el fenomenal blanqueo “exitoso”  de capitales, que “superó ampliamente” el blanqueo que intentó el gobierno anterior.

                Hablan de cifras que superan la quinta parte de nuestro PBI, celebrando el “sinceramiento” de estos capitalistas “patriotas” que resolvieron pagar una parte de los impuestos que deberían haber pagado por la fuga de divisas.

                Divisas que fueron el resultado de sus ganancias obtenidas por el trabajo nacional en sus empresas, o campos o negocios no santos.

                Hablan de un total de U4S 116.000 millones. Declaran el blanqueo de 167.000 propiedades por U$S 20.500 millones. De 110.000 viviendas en el país y 57.000 en el exterior, principalmente en Uruguay, o sea que Punta del Este es  mayoritariamente de ricos argentinos.

                De aquellos 116.000 millones  U$S 23.500 millones son locales U$S 93.300 del exterior.

                Algunos revelaron sus cajas de seguridad, sacudieron sus colchones  y declararon sus 23.5000 millones.

                Se informa que U$S 55.900 millones correspondían a cuentas bancarias y otros ítems por U$S 33.600 millones..

                Solo U$S  6.800 corresponden a automóviles.

                De los inmuebles ‘blanqueados’ el 39% de los inmuebles están en Buenos  Aires;  el 25% en Córdoba y el 16% en Santa .  Lo que demuestra que la “Argentina” es la Pampa Húmeda y un montón de provincias pobres. Y que la soja, el aceite, harina, el maíz y el trigo derraman en esa Argentina.

                Dice el informe que 475.000 pagaron las deudas al Fisco por $ 117.000 millones. Deben ser los mismos que blanquearon sus dólares.

                Ahora bien, se estima que el blanqueo  o lavado, es menos de la mitad de la suma de capital que aún sigue en el extranjero;  gran parte en los paraísos fiscales que nunca sabremos a  cuánto  asciende.

                Son las maravillas del Capitalismo globalizado del siglo XXI y el de la Gran burguesía de los países periféricos no industrializados,  donde la economía es dependiente de las corporaciones industriales y financieras del exterior, como en la Argentina  agrodependiente.

                Simultáneamente, cae la rentabilidad y el equilibrio productivo de la gran masa de la pequeña y mediana empresa que alcanza a las 900.000 Pymes y pequeños negocios productivos del país.

                Es obvio que también hay una numerosa  capa social  de  burguesía de clase media alta,  funcionarios, intermediarios, nuevos capitalistas desde  la era del Menemismo y del anterior gobierno también  que forman parte del  club de capitalistas que exportan  su capital porque aquí “no hay garantías”, después que han asegurado su capital “nacional” mediante adquisición de viviendas en alquiler, campitos y tierras periurbanas de reserva.

                ¿Y cómo hicieron sus ganancias a lo largo de los 30 años de democracia? Como ganaron esas fortunas?

                ¿Acaso no son el resultado del trabajo nacional en todos sus aspectos que en lugar de reinvertirse en ampliar los medios de producción se exportan a “lugares seguros”?

                Ahora bien, al mismo tiempo que se anuncia que ingresaron de este modo entre 8 y 10.000 millones de dólares, es decir unos  150.000 millones de pesos que maneja el Poder ejecutivo , el Gobierno nos ha endeudado ya por 70.000 millones de dólares y sigue lanzando Letes o Lebacs y  se sigue agrandando el déficit fiscal.

                Esta es la Gran Burguesía que hoy gobierna el país. Que se enriquecieron  en forma geométrica desde el gobierno juticialista de Menem-Cavallo  y que alumbró unos nuevos gran burgueses  durante el gobierno anterior junto a los “tradicionales” desde Roggio, Eurnekián, Elztain, Bulgueroni, Calcaterra y compañía.

                Así  y todo procuran mantener el salario promedio nacional aplastado  porque si no, las inversiones externas no vendrán.

                Lo único que están logrando es crear un enorme polvorín de bronca popular.-