CONCENTRACION, RIQUEZA Y POBREZA

El  inevitable camino del Capitalismo

Mayo  2014

 

               El debate sobre la inflación y los índices de pobreza que se registran según el poder adquisitivo de una canasta familiar y de las necesidades básicas de una familia tipo, son motivo de debate entre la Oposición y el Gobierno. Pero la polémica que se repite en forma recurrente por razones políticas no pasa del manejo de los índices y de la forma de medir la pobreza. El gobierno, argumentando en forma comparativa con el pasado reciente, el fatídico año 2001, el de la implosión de la Convertibilidad, y la Oposición haciendo un manejo político comparando  con los datos de 4 o 5 años atrás, exponiendo los índices que elabora la Universidad Católica Argentina.

               Nadie ha ido más allá en la búsqueda de las razones estructurales ,  las causas de la inflación, del  aumento de la pobreza y menos aún sobre el aumento –objetivo- de la riqueza en estos últimos años.

               Ninguna de las fuerzas o partidos políticos que gobernaron y los que gobiernan analizan el proceso de acumulación de la riqueza y del crecimiento de la pobreza en forma orgánica, como resultado y consecuencia de la estructura productiva argentina,  ni de la dependencia financiera e industrial que padece históricamente nuestro país.

               El gobierno hace un “corte” en la historia reciente y arranca para sus análisis, de la gran crisis del 2001.  Es como si las consecuencias del desguace del Estado y el remate de sus empresas del menemismo y su ministro Cavallo, hubieran desaparecido como por arte de magia. Salvo raras excepciones ningún hombre de gobierno de los últimos doce años analiza las consecuencias de la política económica del gobierno “justicialista” de Menem-Cavallo.  Es que el ex gobernador Kirchner avaló todas las líneas económicas de dicho gobierno, particularmente, la privatización de YPF que le dejó considerables sumas de dinero al gobierno de Santa Cruz.  O de la destrucción sistemática de la red ferroviaria nacional, o de la concesión de las comunicaciones a Telefónica y Telecom, y la privatización total del comercio exterior a manos de las Multinacionales que hasta hoy controlan y manejan la principal exportación del país.

               La oposición liberal y neoliberal por su parte, también segmenta la historia (porque apoyó a las líneas directrices del gobierno Menem-Cavallo) y esconde su complicidad con la Convertibilidad y el pago religioso de la deuda externa durante el gobierno de Alfonsín.

 

Un poquito de historia

               Quienes estudian la historia económica de la Argentina, ¿pueden desconocer el modo de producción original de acumulación primitiva que se operó  fundamentalmente a partir de 1820 en Buenos Aires y el Litoral, y en todo el proceso de la guerra civil, con la producción ganadera y el control de la Aduana?

               ¿Se puede “olvidar” la enorme acumulación de poder económico de Buenos Aires a partir de la producción ganadera y el comercio británico hasta fines del siglo XIX?

               ¿Acaso se puede segmentar la historia y olvidarse de la regresión liberal de la década del ’30 y el desarrollo que generó la IIª guerra mundial en la base de la industria argentina, y que se desarrolló hasta fines de la década de los ’50?

               ¿Cómo se puede ignorar las consecuencias del cambio que se operó en la base económica en los 10 años del neoliberalismo menemista?

               Imposible:  los íconos del menemismo están a la vista en Puerto Madero, Nordelta, los puertos privados, las autopistas que se extienden en el eje porteño y del Litoral, en la concentración bancaria y las AFJP, en el desarrollo de Repsol, Pan American Energy, Total, etc. que secaron las reservas de las áreas centrales de YPF; en la concentración  de las grandes superficies comerciales extranjeras; en la privatización de la distribución eléctrica, y todas la Petroquímicas en manos  norteamericanas.

               ¿Y qué ha cambiado esencialmente de este modelo de concentración y extranjerización en el post menemismo?

               Se ha nacionalizado y estatizado el sistema jubilatorio y después de la entrada de los Eskenazi a YPF/REPSOL,  que agotaron las reservas petroleras, se resolvió adquirir  el 51% de las acciones de la empresa nacional. Pero al final, en lugar de hacer contratos de locación de obra para la extracción del  “shale oil” se le da a Chevron y a Bridas, Bulgheroni y chinos, la concesión del nuevo y gigantesco negocio.

               Hubo otras medidas como la recuperación del Correo Argentino que comparte con los grupos Andreani y los extranjeros el negocio  sin mayores beneficios para los usuarios en materia de costo del servicio. Y se recuperó el  manejo del sistema de aguas corrientes que entregó el agua prácticamente gratis a todos, pero que privilegio a los ricos de altos consumos durante más de diez años. 

               Socialismo Argentino ha seguido  en forma constante (y publicado) el proceso de concentración económica en manos de la gran burguesía propietaria y de las empresas extranjeras, que ha continuado en forma imparable en los últimos 10 años, perdiéndose la oportunidad de generar con los enormes recursos de la exportación, la reconstrucción industrial, ferroviaria, energética  y siderúrgica. Para colmo, debido a la errónea política petrolera de este gobierno, se ha perdido el autoabastecimiento energético que nos cuesta más de 10.000 millones de dólares anuales  en la importación.

 En realidad, es una Década desperdiciada.

               El gobierno critica en sus expresiones públicas y su publicidad a “la concentración económica” o “los grupos concentrados”. En el caso de los supermercados les pone una multa de vez en cuando o a las compañías distribuidoras de la electricidad (de capital extranjero).

               Sin embargo la concentración continúa. Veamos algunos ejemplos recientes.

 Las empresas extranjeras invierten parte de sus enormes ganancias en ampliar su posición en el mercado. El negocio del agua embotellada estás oligopolizado por empresas extranjeras. El  líder es Danone (francesa) –Villavicencio y Villa del Sur- le sigue Nestlé (suiza) con Eco de los Andes y Glaciar y ahora la Coca Cola entró en el negocio con Bonaqua, además de controlar las aguas saborizadas. Adquirió Andina y será líder en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos.

               El grupo Spadone, el viejo financista del PJ y el Duhaldismo, dueño de teatros en calle Corrientes, “pionero” en los negocios con China desde hace décadas, ha logrado junto al Standard Bank adquirido por los chinos, potenciar sus negocios de vinos a ese país, junto con Arcor y Molinos Cañuelas que han aterrizado en China concentrando sus agronegocios.

               Uno de los grandes grupos como la anglo holandesa Unilever que produce desde caldos de sopa a desodorantes, se ha expandido más aún. Fueron recibidos por la Presidenta que hizo público que usa el jabón Dove de esa firma. Pero también recibió al otro grupo Proctle & Gamble, norteamericano a quien la presidente contó que ella usaba el detergente Magistral.  No se sabe entonces porqué se despotrica contra las empresas concentradas.

               Dichas empresas hicieron pata ancha durante el menemismo y desplazaron a muchas pequeñas empresas pymes que fabricaban productos de limpieza.  Podemos admitir que en materia de desarrollo de los químicos nuestro país está atrasado respecto a los grandes grupos europeos y norteamericanos; pero sin políticas de apoyo industrial y de mano de obra nacional especializada, difícil que puedan sobrevivir.

 

La acumulación y la concentración económica

               Ahora bien, la concentración es un efecto directo del desarrollo económico. El capital en manos de un capitalista, que lo acumuló primeramente en negocios de baja escala, va ocupando  un lugar en el mercado y crece hasta llegar a una escala determinada y ocupar un espacio en su sector, en que comienza un crecimiento geométrico al adquirir otras empresas. Disminuye  el número de asalariados aumentando la productividad por hora de trabajo apoderándose de una mayor cuota de plusvalía producida por el obrero,  aumenta sus ganancias y su capital y así se reproduce. A su vez, adquiere tecnología que reemplaza mano de obra y aumenta su productividad y plusvalía relativa.

               Pero el Justicialismo ni en la doctrina ni en la práctica nunca ha reconocido la categoría de la plusvalía. El Justicialismo “da”, concede, otorga aumentos salariales según las circunstancias históricas y según el desarrollo de la economía. Se sucede así una secuencia histórica de múltiples  luchas, locales y generales, la historia de luchas y de huelgas, locales y nacionales. La historia las reconoce en sus grandes hitos como la Semana Trágica o el Cordobazo.  La doctrina peronista, de ayer y de hoy, no reconoce la lucha de clases y el carácter del Estado.  En el discurso oficial se confunde el gobierno con el Estado.

               El otro problema que se produce con la actual concentración económica, en el marco de la globalización capitalista, financiera e industrial, es el que se registra en muchos sectores industriales. Un ejemplo típico es el de la industria del neumático donde mandan las Bridgestone (USA) Michelin (francesa) Pirelli (italiana) y la de capital nacional  Fate y su socia general Tyre (USA). Estas empresas,  basándose en diversos argumentos, además de fabricar en el país importando el caucho sintético, importan neumáticos terminados desde China, donde el salario obrero es de entre 200 y 300 dólares mensuales, haciendo la diferencia con el asalariado argentino que es mayor. De allí que ahora, con la crisis de divisas, protesten al gobierno por la escasa disponibilidad de divisas para importar.

               Las empresas alimenticias –como la Kraft Foods-   también dominan el mercado del gran consumo. El 70% de los productos alimenticios que se consumen, derivan de grupos extranjeros.

El resultado de la concentración

               No debe extrañar entonces que el panorama actual de la Argentina  muestra la enorme riqueza acumulada estos años; indica el “derrame” económico hacia las clases de alta burguesía y un sector de la clase media rica que viaja al exterior, adquiere casas en barrios cerrados, que continúan creciendo, manda sus chicos a colegios caros, y consume  en el país o en el extranjero, productos de primera calidad. La cúspide de este sector social abarrota los aviones a Miami, New York o Europa, como lo dij o la Presidenta hace poco cuando contó que una amiga suya le dijo que los aviones iban y venían repletos y se veía a los argentinos en los shopings de New York o Miami.  Como en la época del “deme dos”.

               Y por qué en medio de esta riqueza objetiva, que se despliega en diarios y revistas exhibiendo un modo de vida solo alcanzable por las clases altas, por qué simultáneamente,  crecieron las Villas, los subsidios a los pobres y/o desocupados, las ocupaciones de terrenos, edificios de 2 y 3 pisos en algunas villas, y la pobreza objetiva que observamos en las calles así como la pobreza en las provincias y el continuo éxodo de personas hacia las orillas de las grandes ciudades.

               Nosotros reconocemos la campaña venenosa y la manipulación informativa de los medios de comunicación como el grupo Clarin, La Nación o Perfil, que reflejan la posición del Liberalismo . Pero también observamos que el  discurso oficial no reconoce las causas profundas, estructurales  de la recurrente crisis económica argentina.