Partido Socialista Argentino              por el Frente Popular

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Buenos Aires- Primera Edición: 1º de Mayo 2007 

 

¿Quienes fugan los dólares del sistema?


“En 2012, los argentinos sacaron casi U$S 12.000 millones del sistema financiero, unos U$S 1.000 millones por mes, según los datos oficiales publicados por el INDEC. Así, ahora los argentinos tienen “en el colchón”, en cajas de seguridad o en el exterior U$S 170.737 millones en cuentas bancarias, en acciones, bonos u otros activos financieros. Se trata de una cifra récord que equivale a más del 40% del PBI argentino y que más que cuadruplica las reservas que tiene el Banco Central, que orillan los U$S 40.000 millones.”

Esto dice un artículo de Clarín firmado por Bermúdez el 23 de Abril.
Después dice que “estudios privados, que calculan la riqueza oculta en más de 100 países, ubican los activos financieros externos de los argentinos en U$S 400.000 millones.”
Y agrega:
“Con relación a 2001, los dólares fuera del sistema aumentaron en casi U$S 90.000 millones. Este fenomenal drenaje de ahorro nacional, que en su mayor parte no está declarado, se produjo a través de la fuga de divisas y se financió con los dólares que ingresaron por los excedentes del comercio exterior.”
En su ultimo Informe Macroeconómico, el Banco Central reconoce que “en los últimos 10 años la formación neta de activos externos sumó U$S 90.000 millones”. Desde fines de 2011, con el cepo cambiario, esa fuga se desaceleró pero no se detuvo porque, por temor a una pesificación u otras medidas, muchos argentinos, inclusive pequeños ahorristas, retiraron sus dólares de los bancos y a través de otros mecanismos, entre ellos el mercado paralelo, siguieron mandando plata al exterior.
 El periodista exhibe datos de Jorge Gaggero, del centro de estudios CEFID-AR, Y agrega que “los más recientes cálculos de la fuga ilícita de capitales desde Argentina realizados por Tax Justice Network -julio de 2012- podrían llevar el total estimado de activos externos hasta los U$S 400.000 millones”.
“De este modo, ni el crecimiento económico doméstico de la “década ganada” ni la crisis financiera externa fueron factores que disuadieron a los argentinos a sacar dólares del sistema local y ahorrar o invertir en el exterior contribuyendo a la desinversión interna. No menor es la elusión fiscal porque la mayoría de esos fondos no están declarados.
Y dice que “Gaggero admite que la fuga de divisas tiene causas externas como internas y que la que se verifica desde fines de 2011 obedece “a la acentuación de la crisis global, y a problemas económicos y de gestión locales”. Y que “en este contexto, la paradoja argentina es que su sector privado se sigue dolarizando, siguiendo un viejo patrón cultural, pero también, en alguna medida, intentando cubrirse de las incertidumbres que suscita la perspectiva macroeconómica del país”.
En el plano interno Gaggero señala que, a pesar del control de divisas, “las grandes corporaciones y las personas de mayor fortuna pueden usar con relativa facilidad, para eludirlas, los múltiples y tradicionales mecanismos de “fuga”. Y enumera cuatro: la triangulación de operaciones a través de paraísos fiscales, la sobre y subfacturación de operaciones de comercio exterior, el manejo de los precios de transferencia o el uso de instrumentos financieros.
            Nosotros no podemos verificar estos datos, menos aún proviniendo del grupo Clarín que desarrolla una lucha feroz contra el gobierno.
            Hay que tener en cuenta que el grupo Clarín es mucho más que un grupo mediático. Es un enorme aparato político y de Inteligencia (similar a un Servicio de Informaciones) que hurga en todos los sectores del Estado y del Gobierno y abreva de los informes especiales de las grandes empresas industriales nacionales y extranjeras que forman parte del grupo AEA (Asociación Empresaria Argentina) que integra.
            Las cifras pueden ser una aproximación a la realidad porque tratándose de evasión y fuga de capitales nunca se conoce bien el monto del capital.
            El grupo Clarín se encarga de denunciar todos los negocios en donde aparecen funcionarios o empresarios ligados a miembros del Gobierno, la Presidenta, o  los ministros, gobernadores, funcionarios, etc. Así es como están procesados algunos ex ministros y denunciados con causas iniciadas en la Justicia muchos de ellos.
            Hay algo que nadie puede negar y es que la corrupción generada en el Estado existe. Pero existe desde siempre. Hay causas al Menemismo que han prescripto porque el sistema judicial es lento…… 
            Pero el grupo Clarín no investiga ni menos aún denuncia la corrupción que existe fuera del Gobierno. O alguien cree que no hay corrupción en el conjunto de la actividad económica vinculada y no vinculada a las licitaciones y las obras directas que hace el gobierno.
            O son todos santos los que hacen las obras en la Ciudad de Buenos Aires o en las provincias. La operatoria es la misma. Sobrefacturación de los costos de obra. En la época de la hiperinflación se llamaban  “reajuste por mayores costos” y una obra comenzaba costando 10 y terminaba costando 100. Y no nos olvidamos de la confesa descripción menemista de Yacyretá: “el Antro de la corrupción”. ¿Alguien se anima a decir cuán ha costado  Yacyretá?
            Pero es cierto que los argentinos en las últimas décadas han fugado cientos de miles de millones de dólares. Y es cierto también que una gran parte de este capitalismo financiero que entra y sale es fruto del narcotráfico que tiene en nuestro país un volumen inimaginable. Prueba está en los cargamentos que se descubren cada tanto. Que siempre será una parte de todo lo que se trafica. Como en el contrabando y la subfacturación o sobrefacturación en el comercio exterior que ahora es más fácil que antes por la existencia de los establecimientos de consolidación de carga (Cavallo lo hizo).
            Ahora, el argumento es  falaz cuando dice el periodista que fugan “en alguna medida, intentando cubrirse de las incertidumbres que suscita la perspectiva macroeconómica del país”.
Habría que preguntarles a todos los capitalistas, financistas, grandes empresarios, traficantes y algunos ex funcionarios de gobierno denunciados, ¿cómo han hecho para atesorar tan grandes ganancias si hay “incertidumbres” en la economía argentina? Son los que la levantan en pala como dijo la presidenta en un rapto de sinceramiento ante los empresarios.
            Cuando escribimos esto leemos en los diarios anti K que la construcción a disminuido su ritmo, al menos en la Ciudad de Buenos Aires. Es cierto, se observa un ritmo menor de construcciones nuevas que en los barrios preferidos de la Capital (Belgrano, Caballito, Puerto Madero, etc.) continúan a menor ritmo. Aunque ahora se construye el Palacio Roccatagliata de super lujo. Pero los mismos diarios traen páginas enteras de nuevos emprendimientos en el gran Buenos Aires y leemos: Terravista en acceso Oeste, por Terralagos-Castex; Crystal Lagoons construyendo Lagoon Pilar, por el grupo Monarca complejo con una laguna de 3,5 hectáreas sobre un predio de 22;  otro en Caning, otro en camino a La Plata también con una laguna interior con blancas arenas. Nos preguntamos si esto de las lagunas será por la seguidilla de lluvias que caen sobre el Gran Buenos Aires.
            Y el argumento económico es muy  singular: para canalizar el ahorro en divisas…..que han vuelto a engrosar los depósitos en bancos privados después del verano.
            La fuga de capital así realizada es un robo al trabajo nacional acumulado. Es gran parte de la plusvalía acumulada por la exacción al trabajo asalariado y dependiente a lo largo de años. Es directamente un robo, que no parece preocupar a quienes tienen la obligación de cerrar el drenaje.
            Los Socialistas sostenemos el control absoluto de las divisas por parte del Estado, controlado por organismos ajenos al Gobierno de turno.
            Para los Socialistas la especulación financiera no crea ni agrega valor. El capital no es una mercancía que se produce, se fabrica y vende. Es simplemente un resultado del Capitalismo que retiene una gran parte del valor producido por el trabajo y se queda en su bolsillo, a partir del cual cuando no reinvierte, comienza una cadena de fuga o especulación financiera local.-